lunes, 22 de mayo de 2017



LAS NEGOCIACIONES GOBIERNO-ELN
PASADO INMEDIATO, PRESENTE Y FUTURO.

Luis Eduardo Celis Méndez*


INTRODUCCIÓN


Colombia está cerrando el largo alzamiento armado, iniciado en los años 60, el cual hunde sus raíces en la violencia de los años 50, conflicto mal tramitado como pacto de elites y que le dio vuelo a esta larga confrontación, que afortunadamente vamos cerrando, luego de tres décadas de negociaciones, que nos han dado como fruto, la paz de los años 90, y la paz recientemente pactada con las FARC – muy seguramente cuando este texto esté publicado, las FARC, haya dejado el 100% de sus armas y esté en tránsito de conformar su partido o movimiento político- , logros históricos y muy importantes, liderados por el Presidente Juan Manuel Santos, que se la jugó por unas negociaciones, difíciles y concluidas.

Desde el lado de la izquierda quedan pendientes unas negociaciones con el Ejército de Liberación Nacional, negociaciones iniciadas en el año 1991 durante la administración del presidente Cesar Gaviria y mantenidas durante los gobiernos de los Presidentes: Samper, Pastrana, Uribe y ahora con el Presidente Santos.

Este texto, hace un recuento del proceso que gobierno del Presidente Santos y ELN, han mantenido y los tiene en una mesa de negociaciones, recientemente instaladas en Quito y que esperemos tengan una buena dinámica, que les permita pasar el debate presidencial que se avecina y ser concretadas por la nueva administración presidencial, que reciba el respaldo ciudadano, en las elecciones del año entrante.

Este texto, tiene tres grandes derroteros: el pasado reciente, el presente y el futuro.

Como se ha acuñado ya de manera afirmativa, no se podrá hablar de una “PAZ COMPLETA”, si no se logra un acuerdo entre el estado Colombiano y el ELN, guerrilla de vieja data y con una historia política anclada en la desconfianza y el maximalismo, ambos temas a superar en este proceso, nada fácil, pero por supuesto lograble, si hay dinámica de mesa, respaldo político y rigor de las partes enfrentadas por construir un acuerdo.

EL PASADO RECIENTE

LOS INICIOS.

Por la información que se conoce, el primer diálogo entre el gobierno Colombiano y el ELN, se dio en agosto de 2012, en el Palacio de Miraflores en Caracas, por gestiones del Presidente Hugo Chávez.  En ese contacto por parte del gobierno Colombiano participó Frank Pearl y por parte del ELN, Antonio García, en esa reunión, el gobierno Colombiano le propuso al ELN iniciar una fase exploratoria, en secreto, para establecer un proceso de diálogos y negociaciones con una agenda y unos mecanismos para llevarla adelante, con el propósito de poner fin al conflicto armado y la rebelión que esta organización ha mantenido desde el año de 1964.

La respuesta de Antonio García, fue que era un tema que debía ser consultado en el Comando Central y en la Dirección Nacional del ELN, que tomaba nota de la propuesta del gobierno y que darían oportuna respuesta.

De este primer encuentro en agosto a finales del año 2012 no hay información sobre nuevos contactos, los tiempos de consultas en el ELN, llevan meses y muy seguramente en medio de las respectivas consultas, estaba el seguimiento y la expectativa frente al inicio de la fase publica con las FARC, que fue instalada en el mes de octubre en Oslo y las sesiones de trabajo iniciaron en el mes de noviembre en La Habana.

LA PRIMERA CRISIS.

El 18 de enero  del 2013 en el campamento minero “Casa de Barro” en Norosí, en el sur de Bolívar, fueron secuestradas seis personas por guerrilleros del frente Darío Ramírez Castro del ELN, estas personas eras tres colombianos, dos peruanos y el vicepresidente de exploración de Geo Explorer, el canadiense Jernoc Wobert.

El 16 de febrero el ELN liberó en un paraje del departamento de Bolívar a los peruanos Javier Leandro Ochoa y José Antonio Mamani, y los colombianos William Batista, Manuel Zabaleta y Alexis López, todos ellos trabajadores de la minera canadiense Geo Explorer, mantuvo en su poder a Jernoc Wobert.

El ELN argumentó que el ciudadano Canadiense participaba de una operación de despojo a pequeños mineros y que solo el retorno de esta propiedad a ellos posibilitaría su liberación.
El presidente  Juan Manuel Santos, tildó de “inaceptable” que la guerrilla del ELN haya secuestrado al ciudadano Jernoc Wobert y anuncio que se suspendían todos los contactos con ellos, para establecer un proceso de paz y exigió su liberación para retomar los contactos.


En agosto del 2013 en una operación humanitaria integrada por el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), el sacerdote Francisco de Roux –provincial de la Compañía de Jesús en Colombia– y monseñor Darío de Jesús Monsalve, obispo de Cali, quienes se reunieron durante dos horas y media con integrantes del ELN , en un caserío de Montecristo, en límites del sur de Bolívar y Sucre, fue liberado el señor Jernoc Wobert y la delegación del ELN, insistió en su interés en un proceso de diálogos y negociaciones.

Retomar los contactos y las posibilidades de trabajar en una fase exploratoria de manera discreta  llevó de septiembre a diciembre de 2013.


INICIANDO LA FASE EXPLORATORIA.

En enero de 2014 se inicia de manera formal la fase exploratoria entre el gobierno del presidente Juan Manuel Santos y el ELN, el inicio de esta fase implicó la concertación de unos países garantes y acompañantes, más adelante sabríamos con precisión cuales eran.

El país solo sabría de la existencia de esta fase exploratoria en junio de 2014, días antes de la segunda vuelta presidencial, cuando las dos partes dieron a conocer un comunicado, en el que informaban del desarrollo y de lo trabajado, en este comunicado se informaba que estaban construyendo la agenda y el diseño del proceso y que de la agenda harían parte los puntos de participación de la sociedad y víctimas , ya en este comunicado se agradecía la participación de Noruega, Cuba, Chile, Ecuador, Brasil y Venezuela.

Muy seguramente la motivación para sacar este comunicado, fue el duro debate presidencial, luego de la derrota en primera vuelta del Presidente-candidato Santos y la forma en que el tema de paz y salida negociada volvió a copar el debate presidencial del 2014.

Para el anuncio de este comunicado el ELN se apoyó en la plataforma ciudadana Clamor Social por la Paz y en Piedad Córdoba, quienes fueron los encargados de leer el comunicado, de manera simultánea lo hacia el Gobierno.

En el comunicado fechado el 10 de junio y firmado por Frank Pearl y Antonio García, las partes se comprometían a informar de manera periódica de los avances, circunstancia que nunca ocurrió.


ROMPIENDO LA CONFIDENCIALIDAD.

En enero de 2015, Antonio García, jefe de la delegación del ELN, dio una entrevista al diario Argentino Tiempo, en esta entrevista contó temas de  lo avanzado en cuanto agenda, en sus palabras: “Hasta ahora, los puntos que se han ido trabajando y aún faltan concluirse son: 1-Participación de la sociedad. 2-Democracia para la paz. 3-Transformaciones necesarias para la paz (aún sin tratar). 4-Víctimas. 5-Fin del conflicto armado (aún sin tratar). 6-Implementación del acuerdo y refrendación de los mismos”.

En la misma entrevista, informaba sobre la mecánica de trabajo que las dos delegaciones llevaban: “Van cerca de 15 reuniones y tres largos ciclos de intercambio durante un año. Cada ciclo toma, en promedio, dos o tres semanas de trabajo continúo. Las reuniones son citas algo operativas. Son útiles para desatrancar asuntos de la agenda y detalles operativos”.

Al ser preguntado por lo avanzado en estructura de la agenda esta fue su respuesta: “En el primero, participación de la sociedad, el objetivo es que el proceso de paz incida o modifique el curso mismo de la dinámica política que el país conoce y ve.

Del segundo, democracia para la paz, la discusión y definición de qué debe hacerse para darle vida a una democracia plena, real, aspecto que le corresponde asumirlo a la sociedad en pleno. En el tercero, transformaciones necesarias para la paz, los aspectos por transformar los debe identificar la misma gente, tomando en cuenta que la paz no tomará forma y contenido un día después de firmar los acuerdos. Para el cuarto, víctimas, es fundamental superar en conjunto: el desplazamiento y sus causas, verdad, justicia, reparación, no repetición, perdón y no olvido”.

Al preguntársele por la intencionalidad del ELN, con este proceso, esta fue su respuesta: “Establecer una agenda que abra y permita a la sociedad colombiana, por sí misma (nosotros no podemos negociar en su nombre), identificar y definir el país que sueña y que es posible hacer realidad. Un mal acuerdo puede ser más perjudicial que el mismo conflicto que vivimos. Nosotros no tenemos afán de firmar cualquier acuerdo. Pues, dada su trascendencia puede perjudicar al país. Hacer un correcto uso del tiempo en la construcción de una agenda y su diseño para una solución es esencial en cualquier diálogo”.

El tono y las afirmaciones de esta entrevista traslucían que faltaba poco tiempo para concluir la fase exploratoria, la tozuda realidad mostraría otra cosa.
Esta entrevista fue interpretada por el equipo del gobierno como un rompimiento de la confidencialidad y llevaron la respectiva protesta a la siguiente sesión de trabajo.


DIFICULTADES PARA FORMULAR EL TEMA DE LAS ARMAS.

En las jornadas de febrero, marzo, abril de 2015, el ELN se resistió a que quedara en la agenda el tema de “dejación de armas”, argumentaban que no tenían el mandato para que ello quedara así a lo que la delegación del gobierno respondía que “fueran a buscar el mandato”, esta tensión llegó a tal punto que fue filtrada esta tensión a la prensa y se empezó a acuñar la expresión “Al ELN lo está dejando el tren de la Paz”, entonces se ventiló de la manera pública la resistencia del ELN a que quedara la formulación “dejación de armas”, esta filtración fue protestada por el ELN, en la siguiente sesión.

Para el mes de agosto las dos partes habían logrado sortear el tema de las armas, como luego lo sabríamos la formulación construida fue: “en el marco de las nuevas circunstancias generadas por este proceso, se construirá un acuerdo sobre las armas del ELN, para poner fin al conflicto armado”, una expresión larga para decir: dejación de armas.

GANANDO TIEMPO?

¿Por qué estas negociaciones demandaron tanto tiempo?: es algo que pudo ser estrategia de las dos partes, quizás ambos coincidían en que esta mesa no se podía abrir sin tener plenamente concluido el proceso con las FARC; es posible que el gobierno temiera un “sindicato” entre FARC y ELN que hiciera más difíciles las negociaciones o que la dinámica maximalista del ELN, sedujera a las FARC y por parte del ELN, pueden haber calculado que de ningún modo su negociación debía ser opacada por el alto protagonismo alcanzado por la mesa FARC-Gobierno; lo cierto es que se cumplió  la formulación: primero con las FARC y luego con el ELN, desechando la fórmula tan atractiva de un solo proceso en dos mesas.

EL RIFFI-RAFFE POR LA SEDE

En agosto del 2015 todo estaba listo, agenda y protocolos de funcionamiento de la mesa, solo quedaba faltando donde trabajar; el gobierno colombiano proponía Ecuador y el ELN, Venezuela, cada uno tenía sus argumentos e interés,  en medio de una dura tensión durante la jornada de septiembre las partes se fueron sin fecha de próxima reunión; el ELN, argumentaba que la proximidad de las elecciones regionales en octubre en Colombia, ameritaba una pausa y luego hay un “hoyo negro”, en el cual las dos partes entraron en una crisis que imposibilitó los contactos hasta el mes de enero de 2016. Hay todo tipo de versiones sobre esta dificultad, lo cierto es que en estos meses la oposición Venezolana gana mayorías en el Congreso y tensiona la situación política, colocando más dudas sobre la viabilidad de una mesa en Venezuela.

La tensión sobre el lugar de trabajo, se soluciona con la salomónica formula de ni en Ecuador ni en Venezuela, sino una mesa que rote por esos países e incluya a Brasil, Cuba y Chile, así se concluyó en febrero el diseño de agenda y mecanismos de funcionamiento.


LA ILUSION DE CARACAS

El 30 de marzo de 2016, en el Palacio de Miraflores en Caracas, con la presencia del Presidente Nicolás Maduro y la Canciller Delsy Rodríguez, gobierno Colombiano encabezado por Frank Pearl  y ELN, por Antonio García, anunciaron que tenían el: “Acuerdo de diálogos para la paz de Colombia entre el Gobierno Colombiano y el Ejército de Liberación Nacional” , fue un acto sobrio, con la presencia de los facilitadores de Noruega, Cuba, Ecuador, Brasil y Chile, luego de dos años largos se contaba con agenda y el salto a la fase publica, pero la ilusión duro poco, porque el Presidente Santos anunció a los pocos minutos en alocución presidencial el mismo 30 de marzo, que había firmado esta agenda con el ELN, pero que la fase publica no iniciará hasta que el ELN, liberara a las personas secuestradas en su poder.

Con esta exigencia se abrió un pulso político entre Gobierno y el ELN, el cual afirmaba que el tema de secuestro o retenciones como ellos lo denominan era parte de la agenda y no un prerrequisito y que ellos no tenían ningún compromiso frente a esta exigencia y que no permitirían imposiciones unilaterales, que todo debía ser considerado en una mesa de manera bilateral, todo esta tensión se agravó cuando el país se enteró que el exgobernador del Chocó Patrocinio Sánchez en poder del ELN desde el año 2014, fue canjeado por su hermano Odin en abril, allí se personalizo la exigencia de liberación de los secuestrados en la persona de Odin.


LA SEGUNDA ILUSIÓN DE CARACAS

Entre los meses de abril y octubre todo fue tensión entre Gobierno y ELN, con la ayuda de los países garantes se logró un nuevo compromiso firmado en Caracas el 10 de octubre, en el cual el ELN se comprometía a liberar tres personas, entre ellas Odin y dos arroceros de Arauca –ya había liberado a otros tres arroceros y al Exalcalde de Charala, igualmente secuestrado en Arauca-  y el gobierno asumía el compromiso de indultar a dos integrantes del ELN, de acuerdo a la normatividad Colombiana y a nombrar como gestores de paz a los dirigentes Juan Carlos Cuellar y Eduardo Martínez Quiroz, quienes desde la cárcel de Bellavista han sido discretos jugadores de este proceso. El acuerdo incluía instalar la fase pública el 27 de octubre en Quito.

LA DESILUSIÓN DE QUITO

El bello museo de la  casa del pintor  Oswaldo Guayasamin, bautizado  con el  nombre de la Capilla del Hombre estaba listo para recibir a las delegaciones del Gobierno Colombiano y del ELN, para instalar la fase publica, fue el 27 de octubre pasado, la delegación del ELN, encabezada por Pablo Beltrán se hiso presente en Quito, pero la delegación del Gobierno, encabezada por Juan Camilo Restrepo  nunca llego, estuvo lista a  partir desde el aeropuerto militar de Catam, pero el presidente nunca dio la orden y la ceremonia no se pudo realizar, horas antes llamó al Presidente Rafael Correa, le agradeció todo su apoyo y le informó que el gobierno no asistiría.

Lo que paso entre el 10 de octubre cuando se firmó en Caracas la apertura de la fase publica y el 27 del mismo mes, es un misterio, hay dos versiones: que el ELN se comprometió a liberar a Odín Sánchez y la contraria, que no fue un compromiso, el caso es que el presidente  Santos, asumió que si era un compromiso la liberación antes del 27 y se sintió manipulado por el ELN, por eso su decisión de no concurrir a Quito, pese que allí estaban garantes y algunos Cancilleres de los países garantes.

JUAN CAMILO RESTREPO Y PABLO BELTRAN SE TOMAN LA FOTO.

Luego de la frustrada instalación de Quito, las dos partes siguieron buscando un camino, paso todo noviembre y decidieron retomar los contactos en Quito a partir del 10 de enero.
Con mutuas consultas, llegaron a  Quito, trabajaron desde el viernes 13 de enero y se tomaron una foto los dos jefes negociadores, con todos los garantes internacionales y ambas delegaciones empezaron a mandar señales de buenos augurios, todo ello fue concluido con el compromiso de liberar a Odín Sánchez, liberación que se dio el 2 de febrero, indultar los dos integrantes del ELN y nombrar a Juan Carlos Cuellar y Eduardo Martínez Quiroz como gestores, para llegar a la instalación de la fase publica el 7 de febrero.

Estos son los ires y venires de esta larga fase exploratoria de unas negociaciones que nos deben llevar al cierre definitivo de este largo ciclo de rebelión armada, en la que solo falta un acuerdo con el ELN.

EL PRESENTE DE LAS NEGOCIACIONES

El 7 de febrero del presente año, fue instalada la mesa de diálogos y negociaciones entre el Gobierno del Presidente Juan Manuel Santos y el ELN, luego de todas las vicisitudes y contradicciones ya narradas.

Después de ocho semanas terminó la primera ronda pública de diálogos y negociaciones entre el gobierno y el ELN.

Para algunos analistas ha sido una ronda donde las partes han sentado las bases de un entendimiento y nos llaman al optimismo, quizás el balance más positivo lo realizó el maestro Alejo Vargas quien lo presentó de la siguiente forma en su columna del Diario El Colombiano del domingo 9 de abril.

“Las partes, además de ir construyendo un buen ambiente entre las dos delegaciones -importante en estos procesos-, echaron las bases para el buen desarrollo de las conversaciones:

1) definieron criterios conceptuales para orientar el desarrollo de las conversaciones;

2) acordaron los términos de referencia para la labor del grupo de países de apoyo, acompañamiento y cooperación;

3) empezaron a trabajar en dos submesas simultáneas desde el inicio –una sobre participación, otra sobre aspectos humanitarios-;

4) definieron como criterio que las acciones humanitarias tendrán como referente el Derecho Internacional Humanitario y que se llegara al desescalamiento del conflicto con una sucesión de acciones humanitarias sucesivas acordadas, que serían la antesala de un cese bilateral del fuego y hostilidades;

5) avanzaron en delinear una propuesta piloto de desminado humanitario, que precisaran y concretarán en el siguiente ciclo;

6) avanzaron en bosquejar una serie de audiencias –presenciales y virtuales- en las cuales se recogerán insumos de sectores sociales acerca de cómo definir el derrotero y alcance de la participación social”.






Otro análisis, igualmente en tono positivo, fue el que presentó Álvaro Jiménez, coordinador de la Campaña Colombiana contra Minas, en semana.com el 10 de abril:

“El compromiso anunciado por el Gobierno y el ELN: para proteger a la población no combatiente, y a la población civil de los efectos del conflicto armado en el marco de las normas del Derecho Internacional Humanitario DIH, atiende la demanda de comunidades y organizaciones, que reclaman por el riesgo que les significa vivir en territorios en los que se expresa la confrontación armada y es un avance indiscutible hacia el cese de fuegos deseado. El proceso va avanzando y se observa que hay camino”.

 Luego de estos balances positivos, supimos por la voz del ELN que si bien ocho semanas de trabajo dejaban puntos para valorar, las dificultades no eran menores.

El 12 de abril, en una carta pública  dirigida a la Mesa social, la campaña Paz Completa y la Redprodepaz,  organizaciones que habían manifestado su compromiso con el propósito de buscar una participación dentro del proceso.

La carta del ELN traía una revelación de hondo calado expresada así:

“En la mesa de conversaciones hemos estado tratando desde los primeros momentos, el tema de la participación. Pero valga decirlo, al terminar este primer ciclo, no ha salido ningún acuerdo al respecto. Porque el gobierno ha condicionado cualquier avance sobre la participación, a una imposición unilateral sobre el tema de las retenciones, no obstante que este punto está contemplado para acordarse en la submesa sobre "acciones y dinámicas humanitarias".

Esta tensión viene desde el 30 de marzo del 2016, fecha en la que se firmó la agenda de negociaciones y que el presidente Santos se negó a abrir en su fase pública hasta que no fuera liberado Odín Sánchez.

La exigencia de la suspensión de la repudiada práctica del secuestro no ha sido fácil lograr. El ELN se ha resistido a valorar de manera unilateral un compromiso de no secuestro. Algo que contradice la defensa pública de esta violación al Derecho Internacional Humanitario.

La postura de negarse a un compromiso unilateral que ha defendido el ELN corresponde a un formato de negociación establecido donde han sido reiterativos en que sí están dispuestos a llegar a acuerdos y cumplirlos, pero solo en el marco de una bilateralidad.

Ellos han dicho que el ELN “no acepta imposiciones y éstas solo alimentan desconfianzas no solo por nuestra parte sino por todos aquellos que en Colombia se la juegan por una paz sin imposiciones con transparencia, por la democracia, la justicia, equidad social y la soberanía”.

Esta última afirmación es tomada de un pronunciamiento montado en su página web el lunes 17 de abril, pronunciamiento en el que igualmente dan las razones por la cuales practican el secuestro:

“como rebeldes nos sentimos con el derecho de financiar nuestras actividades revolucionarias y parte de ellas se seguirán haciendo con la tributación de quienes han amasado sus capitales, explotando al pueblo y en muchos casos recurriendo a prácticas ilegales como la corrupción (la estafa, el robo al erario público), el narcotráfico, etc”.

Frente a esa carta, la delegación del Gobierno respondió:

“Esperamos que el ELN sea consecuente y congruente con el solemne compromiso que ha adquirido al suscribir el citado marco referencial, dé la discusión sobre el secuestro en la mesa de conversaciones y allí diga si respalda el secuestro, porque lo considera útil políticamente, económicamente o, simplemente, una pretendida herramienta de negociación, o si lo rechaza y, por tanto, no lo practicará más”.

En medio de este debate público, la voz optimista del Maestro Alejo Vargas les hizo un llamado a las partes: “recomendación respetuosa a delegaciones de Paz del Gobierno y ELN, en lo posible no trasladar sus debates a las redes sociales, eso no ayuda”.

Sobre este llamado a no ventilar en público las dificultades de la mesa, Juan Camilo Restrepo, el Jefe del equipo negociador del Gobierno, puso en su cuenta de Twitter el siguiente mensaje: “No es bueno negociar por micrófonos; pero en caso de que el ELN insista en hacerlo al menos debe armonizar el lenguaje y el tono del mensaje”, esto último en referencia a una serie de Twitter de Ranpal donde arremete con virulencia contra todo aquel que levante una crítica al ELN.

En medio de un debate abierto, el ELN en un comunicado de su delegación negociadora dijo: “El ELN está abierto a tratar, acordar e implementar acciones, sobe todos los temas de la agenda y en especial los del subpunto 5f: “dinámicas y acciones humanitarias”. Reiteramos nuestra decisión y compromiso con el proceso de paz”.

El Gobierno reclama del ELN abandono del secuestro y el ELN le responde al gobierno que: “la Delegación del gobierno ha hecho pública su propia interpretación de las implicaciones de este acuerdo, aludiendo sólo a una de las varias afecciones del conflicto y eludiendo a su vez, temas tan delicados para el DIH, como el asesinato de líderes sociales”.

Tal y como está la situación, ambas partes deben tratar de alejarse del debate mediático, volver a Quito el 3 de mayo, retomar los diálogos y las negociaciones sobre los puntos de participación y “dinámicas y acciones humanitarias” y sacar acuerdo en estos dos puntos. Estos son los motores reales y necesarios para que esta mesa ande –difícil- pero lograble.


LA PERSPECTIVA DE FUTURO DE LA MESA GOBIERNO-ELN


Con un proceso abierto entre Gobierno Colombiano y ELN, podemos enrutarnos, como sociedad y estado, al cierre definitivo del conflicto armado, aspiración trabajada por décadas, que tiene como sus más importantes referentes, la paz de los años 90, que lideró el M-19 y que tiene en la constitución del 91 su referente político principal y ahora con este acuerdo logrado con las FARC y todo lo que ha suscitado de movilización y respaldo ciudadano, podemos afirmar que la paz política ha logrado instalarse como mandato ciudadano y que para que esa paz política tenga plena vigencia, se requiere la construcción de un acuerdo entre el gobierno del Presidente Juan Manuel Santos y el ELN.

Una negociación tan difícil de tramitar, por el referente de tiempos ya mencionado, nos tiene que interpelar y ubicar en la complejidad de este proceso, que para nada ha sido ni va a ser fácil, como no fue ni ha sido fácil el proceso adelantado entre gobierno y FARC.

Con una mesa instalada, podemos proponer iniciativas de participación social, que logren concretar las transformaciones sociales, políticas y económicas, como se lo ha propuesto el ELN y que en una sociedad con tantas y profundas inequidades y una historia de exclusiones y autoritarismos, son pertinentes y posibles de precisar y emprender, la sociedad Colombiana debe y puede cambiar y esta negociación es una posibilidad de dinamizar un cambio positivo en una democracia precaria.

Solo podrá avanzar la negociación si Gobierno y ELN, flexibilizan sus posturas y buscan un campo común para concretar cuáles son las transformaciones que hay que emprender, tema delicado, pero absolutamente posible de establecer, por la historia de  una Colombia que debe aceptar y reconocer que son muchas las regiones y comunidades excluidas de una vida digna.

Es la hora de la participación efectiva y eficiente y es el primer punto que deberá resolver la mesa y una pluralidad social, gremial y política debemos comunicarle a las dos partes: Gobierno y ELN, cuales son las iniciativas y mecanismos agiles y efectivos de participación, se llegó la hora de jugar el partido de los diálogos y negociaciones y para que este partido avance se requieren de propuestas concretas y capacidad de escuchar y concertar entre una diversidad social y política, que podemos encontrar un campo común, eso es perfectamente lograble.

El gobierno, que a su interior tiene sus dudas sobre la viabilidad de esta negociación, que algunos ven como etérea y difícil de concretar, negociación en la que afortunadamente ha perseverado el Presidente Juan Manuel Santos y llegado el momento de la fase pública, es hora de ajustes y propuestas,  los ajustes deben ir por el lado de armonizar su equipo negociador en buena hora liderado por Juan Camilo Restrepo y las propuestas que el gobierno está dispuesto a negociar están por verse, en el sentido de que el gobierno debe igualmente colocar sus apuestas en temas y regiones que ayuden al avance de este proceso.

Cerrar el conflicto armado, hasta el final, fue marcada por la lógica de acuerdos incrementales, no fue posible un cierre global, ni en los años 90 ni ahora, esto significa que iniciamos la implementación del acuerdo con las FARC y tenemos una mesa abierta con el ELN, será una paz política que tendrá dos ritmos, la implementación del acuerdo pactado con las FARC, en medio de un proceso de concertación con el ELN, por supuesto habrá que generar las articulaciones y las sinergias necesarias, de hecho el acuerdo firmado entre gobierno y ELN, así lo establece de forma expresa.

El tiempo es una variable que juega duramente en esta negociación, se requiere tiempo para que las propuestas de participación se desarrollen, se requiere tiempo para establecer las transformaciones que hagan posible un acuerdo y todo esto será difícil de lograr en el tiempo que le queda al Presidente Juan Manuel Santos, lo deseable es que las dos partes trabajen de manera rigurosa y le den dinámica a un proceso con amplia y efectiva participación y ya veremos hasta donde llegamos y como se mueve esta mesa en un debate presidencial que se abrirá de manera expresa el próximo semestre.

Este proceso que despega en Quito en pocos días es como un avión que parte con pocos pasajeros a bordo, ambas partes nos han dicho que a esa nave se monten más actores sociales, políticos y de la economía, eso está por verse y es una nave sin destino muy definido y que no tiene pista de aterrizaje, eso es lo que las dos partes, con la pluralidad social que estamos involucrados y la que está por involucrar, debemos construirle, un rumbo y una pista de aterrizaje, tarea dura y lograble.

Este proceso ha logrado mantenerse por el trabajo y aporte de la comunidad internacional, gratitud con: Brasil, Ecuador, Cuba, Chile, Noruega y Venezuela.

Las negociaciones entre el gobierno Colombiano y el ELN, han contado con muchos tropiezos y dificultades entre dos actores con lógicas muy encontradas que por más de medio siglo han buscado eliminarse mutuamente.

Decir que estas negociaciones son y serán difícil es un lugar común, la pregunta que me formulo es como avanzar en la construcción de un acuerdo negociado que permita el tránsito a la acción política sin armas, de una organización con tantas desconfianzas y apuestas maximalistas, que hacen difícil encontrar puntos de concertación, si no se va con los ojos bien abiertos y una amplia disposición a transitar un camino difícil y con resultados inciertos, ante un panorama tan complejo como lo es la Colombia que se niega a tomar un curso de civilidad y plenas garantías para la acción política sin armas, antidemocracia en la cual el ELN refuerza su lógica de distancias, ante este orden.

Los que estamos convencidos de que el alzamiento armado hay que cerrarlo, por inviable, contraproducente y reforzador de las lógicas autoritarias y excluyentes, estamos en el deber de presentar alternativas, que hagan viable y exitosa esta mesa, gran reto para una paz completa.

Nunca la participación social y ciudadana está de más.

Las dos partes, gobierno y ELN han concertado que habrá participación en este proceso, es un buen mensaje y un anclaje a una dinámica que puede llevar a buen puerto estas negociaciones. Participación es un titular importante que hay que llenar de contenidos, las dos partes deben diseñar el proceso de participación, que incluye, los procesos, las garantías, los tiempos y el tramite que darán a un proceso de participación que lleve imaginación, propuestas y referentes, para que Gobierno y ELN, se nutran de una riqueza social, comunitaria e institucional que desde una diversidad de experiencias pueda llevar energías y fuerza para encontrar caminos viables para la concertación.

El primer punto que están trabajando Gobierno y ELN es cuál es la apuesta de participación que le van a proponer a la sociedad colombiana: allí hay mucha tela de donde cortar. Regiones, procesos sociales, autoridades locales, regionales y nacionales, universidades, gremios, iglesias, en fin, la enorme diversidad social y comunitaria podemos concurrir a un ejercicio de participación que proponga como avanzar en procesos y contenidos para esta mesa.

Al gobierno le preocupa quienes y de qué forma se va a dar esta participación, pero hay un mundo de posibilidades, sensatas y aterrizadas que pueden viabilizar un proceso de participación, que promueva formulas y propuestas concretas, desde regiones y sectores, para llevar adelante esta mesa.

Mejor dialogar sin tiros ni agresiones.

Por supuesto que es mejor la abundancia que la escases, por supuesto que es mejor andar abrigado en medio de la tormenta y por supuesto que es mejor dialogar y negociar sin tiros ni agresiones, esto se puede lograr, dura tarea pero lograble.

Si hay voluntad de las dos partes se puede establecer un conjunto de medidas humanitarias, allí hay una amplia experiencia en Colombia y allí igualmente el mundo social y de derechos humanos podemos y debemos presentar propuestas, para que las dos partes las consideren en acuerdos especiales humanitarios, tema en que el ELN es pionero desde los años 80, cuando promovió la plena incorporación de la normatividad humanitaria de los convenios de Ginebra en la legislación colombiana. Es un imperativo ético y político, bajarle el volumen a la violencia y a las agresiones de todo tipo, que tanto ELN como Gobierno, despliegan en la geografía del conflicto, esto puede igualmente llevarnos a pactar un cese bilateral de fuegos y hostilidades, tema delicado, difícil, pero posible de concertar.

Para que dialogar en medio de los tiros, es mejor el dialogo en un ambiente distensionado.

Hay temas para transformar, muchos e importantes.

Un acuerdo de paz es para pactar transformaciones, garantías, nuevas formas de relacionarnos y llevar la vida en sociedad, de ahí, que sea plenamente posible encontrar un conjunto de temas sobre los cuales centrar la atención y el trabajo de diseño de nuevas realidades, a partir de nuevos diseños políticos, institucionales y normativos, por supuesto con participación social y ciudadana.

Si a mí me preguntan por los temas prioritarios a considerar, yo arriesgo tres: ordenamiento del territorio, con toda la complejidad que conlleva, política minero-energética y políticas para la equidad, todos ellos vistos de manera prioritaria desde los territorios donde la exclusión ha sido mayor y la guerra adelantada por el ELN, ha tenido su asiento, a saber: Arauca, Catatumbo, Sur de Bolívar y Magdalena Medio, Chocó, Cauca y Nariño, cruzar temas con territorios, nos puede llevar a los contenidos centrales de las transformaciones que hagan viable un acuerdo de paz.

La gran marcha inició con el primer paso.

La tarea es grande, las desconfianzas son enormes y las lógicas muy encontradas, pero ya con una mesa abierta, con una necesidad nacional de avanzar en un acuerdo entre el Estado Colombiano y el ELN, con una expectativa de participación social y ciudadana y un amplio acompañamiento de la comunidad internacional, el cual siempre habrá que agradecer, lo que corresponde es trabajar y darle ritmo a esta mesa, la tarea es grande y si esta mesa toma ritmo y va sentando las bases y avanza en contenidos, ya veremos hasta donde llegamos, en una circunstancia de un gobierno, como el del presidente Juan Manuel Santos que está en su recta final, el tiempo es escaso, pero si avanzamos, podremos valorar como llevar esta mesa al debate presidencial y a la nueva administración que rija los destinos de Colombia.

De manera telegráfica, estos son los temas que considero hacen muy difícil, la negociación que desarrollan Gobierno y el ELN, lo cual no quiere decir que esta negociación no sea posible, por supuesto que sí, lo que pasa es que al ser tan compleja requiere pensar y superar los retos que implica.

 Primera dificultad: Las formulaciones con las cuales las dos partes inician la negociación. De parte del ELN, hay compromiso e interés en la solución negociada, pero de manera simultánea no ha desistido de su proyecto estratégico de "Resistencia armada", las razones, por la cual siguen afincados en su formulación de resistencia armada, -luego que desistieron de su proyecto estratégico de poder armado, decisión tomada luego de su debilitamiento entre 1994-2002-  son múltiples: convicción ideológica, desconfianza profunda  con el compromiso de cumplimiento de lo pactado y por supuesto, sectores y personas que se sienten cómodas y se lucran en "La resistencia armada", este conjunto de razones, son las que hay que superar en un proceso de negociaciones.

De parte del Gobierno, la pregunta es si tiene una propuesta para adelantar una negociación con el ELN, esto es un tema que no conocemos, lo que si sabemos es que el Gobierno, valora a su interior, las dudas y la complejidad del ELN, para avanzar y eso está bien, claridad en la situación de la contraparte, pero es insuficiente, se requiere igualmente propuesta desde el lado del gobierno.


 Segunda dificultad: La cantidad y calidad de la participación. El ELN ha insistido en su tesis de participación social, para desde esta participación promover los diálogos y negociaciones, la dificultad es involucrar actores con poder y con protagonismo, que vayan más allá del "pequeño" mundo social y político que siempre hemos insistido en estas negociaciones, ese mundo con mucha tradición, es insuficiente para realmente adelantar unas negociaciones, me refiero a la izquierda y las dinámicas de lo que podemos llamar el movimiento de paz, junto al mundo social "Camilista", esto hay que trascenderlo, con otros actores, el tema es que esos actores de gremios económicos, sociales y políticos solo van a participar si se les invita y explica por qué la importancia de que se involucren en este proceso y eso solo lo puede hacer el gobierno y la pregunta es si el gobierno tiene interés en ello.

La tercera gran dificultad, es que hay un planteamiento de "transformaciones para la paz", lo cual implica concretarlas, cuales son las transformaciones que hay que pactar y de manera esquemática el ELN, quiere muchas y el Gobierno pocas, entre estas lógicas e intereses hay que construir un "campo común", lo cual no es fácil.

Cuarta dificultad: El tiempo. Considero que aquí igualmente chocan las lógicas, para el ELN, el tema es pactar con las "Élites oligárquicas" y desde ese planteamiento no tiene mayor preocupación por el factor tiempo y en la larga fase exploratoria quedó claro que no tiene interés en "correr", del otro lado el Presidente Santos tiene un tiempo finito, por lo cual considero que el tiempo efectivo que tenemos para adelantar la negociación son 18 meses, contados desde mayo hasta noviembre del 2017, lo cual considero que es un tiempo limitado para concretar la negociación. Esto coloca una tensión adicional y coloca esta negociación en el debate presidencial del 2018 y sus posibilidades de continuidad, supeditadas a lo avanzado y a las valoraciones que tenga el Presidente elegido.


Quinta dificultad: Negociaciones en un ambiente distensionado o en la continuidad del conflicto, sobre todo ahora que vamos a cese bilateral con las FARC y cierre de estas negociaciones en los próximos meses, lo cual implica, si se puede distensionar entre gobierno y ELN, dese mi punto de vista, lo mejor en distensión, desde ahora, lo cual implica que el ELN suspenda secuestro y libere secuestrados y Gobierno acceda a pactar cese bilateral, con todo lo que ello implica.


Remate: Gobierno y ELN tienen el reto de llevar adelante estas negociaciones y a los convencidos de que hay que lograr un acuerdo para que el ELN se transforme en una fuerza civil que siga luchando por sus ideas y convicciones sin violencia y garantías nos corresponde promover la participación social y ciudadana, que es la energía que harán posible un acuerdo.


Luis Eduardo Celis es sociólogo de la Universidad Nacional, se ha concentrado en los últimos veinte años en el análisis del conflicto armado y sus perspectivas de superación. Ha sido asesor de la Corporación Nuevo Arco Iris, la Fundación Paz y Reconciliación y en la actualidad es asesor de la REDPRODEPAZ. Escribe en EL ESPECTADOR, lasillavacia.com y las2orillas.co

miércoles, 3 de mayo de 2017

                  MILITARES Y GUERRILLAS
Una historia del Conflicto Armado desde los archivos militares

CARLOS MEDINA GALLEGO
Docente – Investigador
Universidad Nacional de Colombia
Centro de Pensamiento y Seguimiento al Proceso de Paz-CPSPP- 

Durante varias décadas los archivos militares constituyeron un recurso documental protegido por el secreto institucional, que fue creando sobre los mismos un complejo imaginario sobre la riqueza de la información que podría encontrarse allí no solo sobre el comportamiento e historia de las fuerzas militares en el conflicto, aciertos y desaciertos, sino, igualmente, de la historia de la insurgencia a partir de documentos incautados, expedientes de consejos verbales de guerra, testimonios de desmovilizados y capturados, informes de inteligencia, entre otras muchas posibilidades de producción de información.

Comando General de las Fuerzas Militares y al Departamento Jurídico del Ejército, abrió esos archivos para que un grupo de investigadores independientes,  procedentes de la academia,  ingresara a ellos durante meses y explorara,  con toda libertad,  los mismos,  e iniciara un largo proceso de investigación  cuyo primer producto lo constituye MILITARES Y GUERRILLAS. La memoria histórica del conflicto armado en Colombia desde los archivos militares (1958-2016), con la autoría de Juan Esteban Ugarriza y Nathalie Pabón Ayala, publicado con el sello Editorial de la Universidad del Rosario.

El libro es una puerta de entrada, a una versión de la historia del conflicto armado en Colombia, leído a través de la mirada de los militares y de las guerrillas, desde una perspectiva que recoge la memoria en un enfoque que toma en consideración, las posibilidades, limitaciones y riesgos de la misma cuando de construir la “verdad histórica” se trata. Los autores se preocupan por señalar que no es su propósito hacer una historia del conflicto armado, sino una memoria del mismo, y que constituye una contribución al trabajo de construcción de las explicaciones necesarias del conflicto y, de esa “verdad”, como una verdad NO oficial que se contrasta con un pluralismo de miradas diversas que hay al respecto del conflicto colombiano. Si bien los archivos militares son en esencia la base de la construcción de esta memoria, no por ello se constituyen por si mismos en legitimadores del comportamiento militar.

Las hipótesis que guían el trabajo buscan explicar la manera como las Fuerzas Militares y las guerrillas desarrollaron cada una su conflicto, en las decisiones de nivel táctico, operativo y estratégico en el caso de Fuerzas Militares, y, en los componentes político, social, poblacional sobre el territorio de la presencia guerrillera.   Así como, el impacto sobre el mismo generado por fenómenos como el narcotráfico y el paramilitarismo.

El trabajo busca dilucidar  las estrategias, operaciones y tácticas empleadas por las Fuerzas Militares y por las guerrillas en el intento de derrotarse mutuamente; indaga la manera como se articuló la acción de las Fuerzas Militares con las directrices políticas y los marcos legales; el papel de la población civil en el conflicto; las particularidades de la acción de los grupos armados ilegales en las regiones; las transformaciones que se fueron operando en Fuerzas Militares para enfrentar la situación de conflicto, los puntos críticos de la confrontación y los procesos de recomposición de ambas partes; la manera como narcotráfico y los ejércitos privados, afectaron la acción de las Fuerzas Militares y las guerrillas y, escalaron la criminalización y deshumanización del conflicto.

Para hacer esa memoria, el trabajo se divide en cinco partes cada una cargada de una significación distinta en un contexto explicativo que muestra la evolución del conflicto a lo largo de más de cincuenta años:

En la primera parte (1958-1978), los autores se preocupan por explicar los orígenes del conflicto en el marco de lo que denominan las teorías y prácticas de la insurrección comunista y la constitución de la combinación de todas las formas de lucha, la que exploran desde la década de los años veinte, para unirlas a las formas de la resistencia comunista a las violencias interpartidarias; hacen referencia a la conformación de los ejércitos bandoleros y su evolución, hacia organizaciones y ejércitos campesinos de resistencia, particularmente en el sur del país; el surgimiento de las guerrillas guevaristas y la implementación de las teorías del foco insurreccional, como de la concepción maoísta de la guerra popular prolongada para señalar la complejidad que fue adquiriendo la guerra que enfrentó la institucionalidad militar, a través de victorias parciales y no pocas derrotas. 

En la segunda parte (1974-1985), el trabajo centra la atención en la explicación del desarrollo de la guerra en la ciudad y el campo, en la caracterización de los distintos actores armados (M-19, EPL-PLA, ADO…) y los alcances de sus acciones en un camino en el que los riesgos y las amenazas se van multiplicando con la aparición permanente de nuevas fuerzas operando en diferentes contextos. Se hace una particular referencia a la toma y retoma del Palacio de Justicia, en una versión sustentada en los archivos de los militares.

La tercera parte (1984-1992), los actores la caracterizan como el fin de la guerra popular y la una fase en que las Fuerzas Militares van a la ofensiva. Este, sin embargo, es un periodo complejo en el que se combinan procesos de paz y pacificación, la irrupción fuerte del paramilitarismo, la guerra sucia, el crecimiento de la insurgencia y  su confederalización, en la Coordinadora Nacional Guerrillera (CNG) y la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar (CGSB), unida a un crecimiento del movimiento social y popular en organizaciones como la Unión Patriótica, el Frente Popular y A Luchar, cada una de estas organizaciones con distinto nivel de incidencia de las organizaciones insurgentes.

La cuarta Parte (1992-2002), denominado de Guerra Total, no es un periodo fácil del conflicto armado por la incidencia que comienza a tomar en el mismo los fenómenos del narcotráfico y el paramilitarismo y el crecimiento vertiginoso de la insurgencia.  Es en esta etapa que se gesta las nuevas formas de operar de la guerrilla y su avance hacia la guerra de movimientos, en particular por las FARC, convertidas en Ejército del Pueblo y potencializadas por los recursos del narcotráfico, en un escenario de confrontación en el que se da la federalización de los grupos paramilitares que han de dar origen a las AUC y,  las FARC llevan en la practica la iniciativa en la confrontación con tomas como la de Mitú (1998), Patascoy (1997), El Billar(1998), Las Delicias (1996), Miraflores (1998), entre otras, que  van a diezmar la moral del ejército y que van a obligar al Estado a un repliegue táctico que dará origen a los diálogos del El Caguán.     
  
La quinta parte (2002-2016), aborda el periodo de la Seguridad Democrática, el desarrollo del cambio de estrategia de guerra y el punto de quiebre que coloca al Estado y a la Institución militar en una perspectiva en el que se recupera la iniciativa y se cambia la correlación de fuerzas en el campo de batalla a favor del Estado, en un proceso en el que madura y se pone en marcha la solución negociada del conflicto armado y se abre el espacio para unos diálogos de paz con las FARC y el ELN.    
  
Militares y Guerrillas. La memoria histórica del conflicto armado en Colombia desde los archivos militares (1958-2016), promete abrir un escenario de discusión y reflexión crítica sobre las posibilidades que ofrecen los archivos militares para pensar las causas, formas y consecuencias de lo que ha sido el conflicto armado en Colombia. Su lectura juiciosa y crítica en un dialogo amplio con el estamento militar, seguramente ayudaran a construir los procesos de reconciliación unidos a la trasformación de las fuerzas armadas para servir de la mejor manera posible, también como actor de reparación, a la construcción de la paz de Colombia.    

jueves, 30 de marzo de 2017




Reformas al Sistema Electoral Colombiano y ampliación de la democracia política

CARLOS MEDINA GALLEGO
Docente Investigador
Universidad Nacional de Colombia
Centro de Pensamiento y Seguimiento al Proceso de Paz (CPSPP)


El Ministerio del Interior,  conjuntamente,  con el Instituto Holandés para la Democracia Multipartidaria y el Centro Carter, en el marco de los Diálogos Políticos para la Apertura DemocráticaEN LA RUTA DE LA PAZ, el pasado 24 y 25 de Marzo, en la ciudad de Cartagena,  invitaron a las instituciones que tienen que ver con el sistema electoral (Partidos, Movimientos Sociales, Consejo Nacional Electoral, Registraduría del Estado Civil, Consejo de Estado, Procuraduría y Contraloría General de la Nación, presidentes de Senado y Cámara, Academia, entre otros invitados nacionales y extranjeros) a un taller de trabajo en el que la Misión Electoral Especial (MEE), da a conocer y coloca ante la opinión pública, un avance de los resultados del trabajo encomendado por el Acuerdo del Colón en el punto de participación política, dirigido a ajustar y reformar el Sistema Electoral Colombiano en el camino de hacerlo más eficiente y transparente.

El taller resulto altamente “positivo”, en la medida en que pudieron expresarse con especial responsabilidad todos los sectores incluyendo al Centro Democrático, que una vez más, puso de presente su autismo para escuchar a otros sectores y ver reflejadas sus propuestas en las formulaciones de la MEE. El diálogo pluralista y amplio resulto ser un buen indicador de las posibilidades y alcances reales que puede tener una propuesta de reforma al sistema electoral en un momento como el actual de implementación de acuerdos de paz y a portas de un proceso electoral.

Al menos se pudieron detectar tres tendencias en materia de intención de apoyo de cambios al sistema electoral.

Una primera tendencia,  con gran fuerza,  que piensa que los ajustes hay que hacerlos en tres sentidos y en perspectiva de que los mismos puedan ponerse en marcha en las elecciones que se avecinan: 

 Primero, persistir en el fortalecimiento de la institución partidaria creando las condiciones del orden constitucional para facilitar los procesos,  lo que demanda regular la democracia interna de los partidos,  de tal manera,  que todas las expresiones que se den a su interior cuenten con las mismas oportunidades y garantías para la definición de sus liderazgos y de la conducción misma de la institución partidaria. 

Segundo,  el establecimiento de las listas cerradas como criterio esencial para mantener la unidad del partido y los propósitos colectivos, por encima de los intereses electorales y clientelistas  particulares de sus miembros y sus dirigentes y, 

Tercero, la financiación pública de las campañas y de la vida de los partidos, conforme a unos criterios de equidad que permita el funcionamiento adecuado de cada partido desde sus propias necesidades y expectativas de crecimiento.

Una segunda tendencia, que centra su atención en el tema de las coaliciones, lo que en alguna medida implica trabajar sobre el criterio de listas abiertas y voto preferente, que centra su preocupación en la necesidad de disminuir los umbrales, darles mayor participación a los representantes de los territorios y a los sectores étnicos y sociales y, que está de manera clara en sintonía con la financiación pública de los partidos. Esta tendencia en lo esencial está representada por las pequeñas y medianas organizaciones partidarias que sienten que el sistema está hecho para que prevalezcan los grandes partidos contra las minorías políticas.

Una tercera tendencia, que está dividida en dos enfoques frente a un mismo problema, la arquitectura institucional del sistema electoral. El primer enfoque, considera que no es necesario hacer cambios estructurales a las instituciones electorales, que lo que se trata es de hacer reformas que las haga más eficientes y que defina con claridad los roles de cada una de las instituciones detallando con suficiencia los relacionamientos institucionales. Cada una de las instituciones que están involucradas en los procesos electorales defiende su gestión y reclama, pequeños e insignificantes ajustes, sin embargo, algunos consideran que de lo que menos se trata,  en este momento,  es de maquillar unas instituciones  desgastadas por todos los vicios de una democracia enferma de exclusión, clientelismo y corrupción.

El segundo enfoque, considera que la reforma al sistema político pasa por cambios estructurales al régimen de partidos, a los sistemas de participación ciudadana, al sistema electoral y la expedición de un estatuto de oposición que ofrezca garantías y mejore la democracia colombiana haciéndola  más amplia,  profunda e  incluyente. Que la reforma debe tomar en consideración una nueva estructura institucional que transforme el funcionamiento integral del sistema, cree rigurosos y eficientes mecanismos de control y,  juiciosos e independientes tribunales electorales. Considera que los funcionarios de las instituciones del sistema electoral deben trabajar con independencia de los partidos y con autonomía para definir sus propios procesos en el camino de generar un modelo de democracias incluyente, eficiente y transparente. Algunos, son partidarios de la creación del poder electoral, como un cuarto poder, que surge de la necesidad de dotar a la institucionalidad de todas las seguridades y posibilidades para actuar con eficiencia en favorecimiento de los derechos políticos de la ciudadanía. 

En el taller también tuvo lugar en la discusión temas como el voto obligatorio, lo que lo convertiría de un derecho en una obligación ciudadana, sin que exista la certeza que esa propuesta realmente fortalezca la democracia o al contrario, la mercantilice. La propuesta se formula para que el voto obligatorio sea implementado en los dos períodos electorales siguientes, pero como es costumbre en nuestro país lo que se crea para un período de tiempo determinado a la postre se establece de manera permanente. Igualmente, se habló de la participación de la mujer, la ley de cuotas, reclamando mayor igualdad y equidad en la vida partidaria y en las listas electorales. Los jóvenes tuvieron en el taller un interesante desempeño reclamando mayor participación en las instituciones de elección popular y la disminución de la edad para poder hacer parte de algunas de esas instituciones. 

Fue ninguna la discusión en términos de propuestas para la construcción de la democracia municipal y departamental, las Asambleas y los Concejos no fueron tocados en esta discusión, lo que resulta a todas luces lamentable, porque si ha de comenzar a cambiar el funcionamiento de la democracia debe hacerse desde la unidad básica de la construcción institucional y administrativa del Estado, que resulta ser el municipio.   

Me dio la impresión que se piensa que se amplia y profundiza la democracia si aumentan las curules y eso es muy relativo y costoso. Se amplia y profundiza la democracia si el sistema de representación es más incluyente, si se toman en consideración sectores tradicionalmente excluidos y si se posibilita la participación ciudadana en el desarrollo de la administración y gestión pública. Si se forman comunidades participativas con capacidad de decisión y  gestión de los asuntos públicos.

Muchos otros problemas se trataron en el taller de Cartagena con la MEE: el acceso,  la utilización y financiación de los medios de comunicación, el voto electrónico, la representación territorial, la corrupción y los delitos electorales, los riesgos de la financiación “privada” de convertir el sistema político en una “democracia de contratistas”, las dificultades reales para establecer controles a los ingresos de dineros privados e ilegales a las campañas, la responsabilidad los partidos frente a los avales de sus candidatos…

La MEE es una oportunidad para poder avanzar en las reformas necesarias y pertinentes con los consensos necesarios y las urgencias históricas que tiene el sistema electoral de transformarse. Las reformas al sistema electoral, quedo claro en el taller,  deben surgir de la necesidad existente, el consenso político y el Acuerdo de Paz.   Muy difícil modificar cualquier regla de juego a pocos meses de un proceso electoral. Sin embargo, es necesario hacer propuestas sobre cambios posibles que cuentan con consenso, estableciendo el punto medio de las reformas que hay que hacer en el tiempo que se tiene y dejar una hoja de ruta que vaya madurando en el inmediato futuro las lógicas de los cambios urgentes, necesarios y estructurales.

Un reto mayor tiene la Misión Electoral Especial, para fijar esa hoja de ruta; sin embargo, puede hacerlo con toda libertad y autonomía, porque no es la Misión, la que tramita las reformas, establece los consensos y asume las responsabilidades, sino, el Congreso de la República. Las propuestas deben formularse de tal manera que cada uno de los miembros sienta la tranquilidad de haberle cumplido al país con lo que era históricamente necesario.  


viernes, 3 de marzo de 2017



  • 8 DE MARZO: HISTORIA Y ORIGEN  DEL DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER


La historia del Día Internacional de la Mujer está unido a la lucha que las mujeres trabajadoras han desarrollado a través del tiempo, por alcanzar mejores condiciones de vida y trabajo,  salarios más justos, jornadas laborales menos inhumanas y las mayores dignidades para su condición de mujer.

Si bien se pueden rastrear los movimientos de trabajadoras que dieron origen a la conmemoración desde 1857, son la marchas de trabajadoras del mes de marzo de 1907 que movilizo 15.000 trabajadoras textiles en Nueva York al grito de “¡Pan y rosas!“, condensando en esta consigna sus demandas por aumento del salario y por mejores condiciones de vida y, la huelga y la toma de la fábrica textil Cotton de Nueva York,  el 8 de Marzo de 1908, donde murieron calcinadas 146 mujeres trabajadoras en un incendio provocado por los dueños de la fábrica,  en complicidad con las fuerzas de policía,   ante la negativa de las trabajadoras de abandonar la toma de la fábrica en la que protestaban por los bajos salarios y las inhumanas condiciones de trabajo que padecían, las que dieron origen a la conmemoración.  

En 1910, durante el Congreso Internacional de Mujeres Socialistas,  la alemana Clara Zetkin propuso que se estableciera el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer, en homenaje a aquellas que llevaron adelante las primeras acciones de mujeres trabajadoras organizadas contra la explotación capitalista y por la dignificación del trabajo de las mujeres. Durante casi un siglo las mujeres subsumieron sus intereses y derechos a las luchas sociales y políticas de los trabajadores en general y no fueron pocos las manifestaciones de sacrificio y compromiso por dignificar el mundo de los derechos del trabajo y de los trabajadores en general.  

Sin embrago,  a medida que el movimiento feminista ha ido cobrando fuerza en todo el mundo, el Día de la Mujer ha ido perdiendo su carácter obrero, pasando a ser una jornada de lucha en la que se reclaman los derechos de todas las mujeres en todos los ámbitos. El 8 de marzo, miles de mujeres se movilizan en todo el mundo para demandar nuevos derechos, defender los ya conquistados y luchar contra aquellas leyes que las discriminen o que desconocen el principio de igualdad de sexos y de oportunidades.

Pese a los avances que se han alcanzado en materia de reconocimiento de derechos  las mujeres siguen demandando derechos básicos y fundamentales como acceder a la educación, la salud, la cultura, el trabajo o la política y enfrentando las formas de exclusión, discriminación, explotación y el acoso en todas sus dimensiones, de la sociedad machista y patriarcal.

La humanidad en general tiene una deuda histórica impagable con el sacrificio realizado por las mujeres para la consolidación y el desarrollo de la vida humana y la cultura;  son millones las historias de las mujeres que a lo largo y ancho del planeta se han convocado en la lucha por alcanzar los derechos de la mujer en un mundo más justo e igualitario. Deuda histórica que se acrecienta con las nuevas formas de explotación del trabajo y la utilización y subordinación de las mujeres en un universo cada vez más desigual y excluyente con ellas.

El Departamento de Ciencia Política de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Colombia, quiere en esta ocasión hacer un especial reconocimiento a las mujeres de nuestra comunidad universitaria y,  a través de ellas,  a todas las mujeres de nuestro país, en particular,  a las que han sido víctimas de la violencia, la exclusión, la discriminación y el acoso en todas sus formas.

Trabajamos para que los derechos de las mujeres se garanticen y podamos construir las mayores y mejores relaciones de igualdad y respeto.  Persistimos en la superación de todas las formas de violencia y acoso y,  en la construcción de una cultura  del mayor respeto y reconocimiento de la condición de mujer.

Para todas ellas nuestro abrazo afectuoso y solidario con sus luchas.

Departamento de Ciencia Política
8 Marzo de 2017