jueves, 19 de octubre de 2017



 Diálogos Gobierno- ELN
En busca de una metodología para la participación de la sociedad


CARLOS MEDINA GALLEGO
Docente – Investigador
Universidad Nacional de Colombia
Centro de Pensamiento y Seguimiento al Proceso de  Paz –CPSPP


 Con el lema de DIALOGANDO – ANDO el Jefe de la delegación del Gobierno para los Diálogos con el ELN, Dr. Juan Camilo Restrepo, conjuntamente con su equipo y el acompañamiento de la Oficina del Alto Comisionado de Paz ha venido convocando distintos escenarios de encuentro en el país con las variadas formas organizadas de la sociedad civil, comunidades, gremios, instituciones y academia, con el propósito de recoger inquietudes sobre las posibles metodologías de participación que puedan servir para asumir y desarrollar el punto UNO de la agenda dada a conocer el 16 de Marzo de 2016 y que ahora cuenta con un escenario más favorable para su desarrollo al haberse declarado el cese bilateral al fuego después de seis meses de conversaciones públicas.

En que va el proceso…

Las conversaciones en Quito, conforme lo ha dado a conocer Juan Camilo Restrepo, buscan encontrar sus propias rutas metodológicas que los diferencien de lo desarrollado en la Habana y le dé al proceso con el ELN su propia especificidad.  Con ese propósito  trabajan en dos grandes mesas temáticas en las que en una se abordan los temas de participación y, en la otra  los aspectos humanitarios.

El cese bilateral y temporal al fuego, es uno de los logros significativos de la mesa humanitaria con sus respectivos protocolos de seguimiento y verificación; comprometen el trabajo de las Naciones Unidas y las Diócesis Regionales, de manera directa y,  de manera indirecta y de facto, a las comunidades, a las organizaciones sociales y a los organismos de derechos humanos que puedan generar alertas tempranas evitando desafortunados incidentes. Esto, unido a compromisos humanitarios de las partes en relación con el secuestro, la infraestructura,  los presos y la seguridad de los líderes del movimiento social y popular,  constituyen una responsabilidad que puede ayudar a que los temas de la agenda común avancen y, sobre la base de resultados significativos,  se haga necesaria la prorroga correspondiente al cese bilateral al fuego.

Por su parte, la mesa de participación ha propuesto a la mesa común que se convoquen cuatro audiencias, dos presenciales - dos virtuales,  como un prólogo de la participación de la sociedad que tenga como tema central componentes estrictamente metodológicos de la participación. Estas audiencias por aspectos operativos y logísticos se desarrollarían en Colombia a partir del 30 de Octubre y se tomarían las dos primeras semanas de noviembre.

Sobre la naturaleza y condiciones de la participación

No son todavía muchas las claridades que existe sobre la naturaleza de la participación de la sociedad en el desarrollo de los diálogos Gobierno-ELN, más allá de lo expuesto en el acuerdo en el punto 1 en el que se afirma que esta será:  a) En función de iniciativas y propuestas, que hagan viable la paz en el curso y contexto de este proceso, b) sobre los temas de la agenda y como c) un ejercicio dinámico y activo, incluyente y pluralista que permita construir una visión común de paz que propicie las transformaciones para la nación y las regiones.

Lo que se deriva de las anteriores afirmaciones es que la participación no es de cualquier naturaleza y no se reduce a unas conversaciones amplias de la sociedad sobre temáticas particulares y simples o a unos diálogos sin dirección e intranscendentes, si no que están determinados por una agenda que se fija como propósito el derecho superior a la paz, el que se concibe en el marco de la construcción de una visión común, mas allá de los contradictorios intereses que se convoquen, visión que condiciona transformaciones en los órdenes nacional y regional, sobre los temas que la agenda establezca. La participación se da en el marco de unos propósitos que definen rutas de construcción de paz en los ámbitos nacional y regional y que desde luego condicionan la realización de cambios y transformaciones necesarias, conforme lo señala el punto 3, de la agenda, en la que se afirma de manera explícita: a) las propuestas transformadoras elaboradas por la sociedad…, b) programas transformadores para superar la pobreza, la exclusión social, la corrupción y la degradación ambiental en búsqueda de la equidad c) Planes alternativos integrales con enfoque territorial, que constituyan opciones económicas y productivas que beneficien a las comunidades. Componentes todos que tienen en los imaginarios sociales una particular significación en términos del protagonismos social y comunitario y, define en la práctica, el carácter “vinculante” de la participación.

En un primer momento soy del criterio que del acuerdo se deriva un modelo de participación vinculante que se depura y adquiere sentido entre las partes, pero que es en la práctica la participación de la sociedad la que define los contenidos y las rutas de los acuerdos. Definir hasta dónde va el carácter “vinculante” de la participación de la sociedad, es otra cosa, que debe ser establecida con claridad por las partes antes de que esta se haga explicita. De ahí, la importancia de definir la naturaleza y alcances de la participación, que no es, ni se reduce a un procesos instrumental y mecánico, sino, que es clara y objetivamente un proceso de definiciones políticas.  

Por ahora el gobierno señala que la participación debe ser clara, plural y heterogénea y que resulta necesario establecer criterios que generen participación, defina el propósito de la misma, los ámbitos nacional y regional y, el tiempo necesario para que el proceso sea representativo y se ajuste a los criterios del primer punto de la agenda, en consonancia con el segundo y tercer punto en la medida que estos constituyen una única unidad de sentido.

Inquietudes sociales sobre la participación

Mucho antes que se diera a conocer la agenda de conversaciones en Caracas, ya sectores importantes de la sociedad civil y la academia venían trabajando criterios sobre la participación de la sociedad tomando en consideración distintas motivaciones y expectativas. En esos ejercicios se fue construyendo un presupuesto de insumos que resultan de la mayor importancia en este momento en la medida en que recogen distintas visiones, enfoques y alcances de la participación. 

Entre las ideas fuerza que resultan de la reflexión social la primera es darle a la participación una connotación política determinante que está más allá del carácter consultivo, en los ámbitos definitorios y constructores de nuevas realidades sociales que son las que determinan la esencia de los cambios que se requieren para una paz estable y duradera.

Por esta razón la pregunta por la naturaleza, el alcance y las perspectivas de la participación es ineludible, pues la respuesta define lo procedimental y metodológica de la misma en torno a objetivos y metas, así como a categorías que permiten convertir las narrativas en unidades de sentido coherente en el marco de los propósitos y metas que se fije la mesa lo que, inevitablemente, están unidos a temas y problemas estructurales en lo social, regional-nacional, sectorial, gremial e institucional, pues hacia allí apuntara la participación de la sociedad.

Una segunda preocupación que se mueve al interior de los sectores sociales es la limitada credibilidad que existe en la población sobre el carácter “vinculante” de los resultados de la participación, y la tendencia a pensar que es un ejercicio de legitimación de decisiones tomadas de antemano que ningún impacto van a tener en los territorios y en las necesidades y garantía de derechos de las poblaciones. A esto se suma el reclamo permanente por garantías para la participación amplia y abierta de las comunidades cuando esta deriva en compromiso en la defensa de agendas locales y regionales de paz, frente a los opositores y enemigos de los procesos, y a las prácticas de incumplimiento del mismo Estado, ampliamente conocidas por las poblaciones en la historia de sus propias luchas. Garantías que comienzan por la seguridad física de quienes participan y la responsabilidad institucional de detener la criminalización sistemática de la movilización social.  

Una tercera preocupación que convoca el interés social se remite a la definición de una estrategia clara y univoca de comunicación por parte de la mesa, amplificada por los canales institucionales,  acompañada de una vigorosa e innovadora pedagogía de paz, que retroalimente y coloque el país en sintonía con este proceso después del larguísimo desgaste que ha tenido el proceso de paz para llegar al primer acuerdo.

Un cuarto aspecto a tomar en consideración es que para algunas expresiones de la sociedad organizada, una de las diferencias centrales de este proceso, es que en él las poblaciones y los territorios juegan un papel determinantes y es con ellos y sobre ellos que deben desarrollarse los ejercicios de la participación la que además conciben no como un momento, sino, como un proceso. Estos sectores consideran que de esa dinámica de la territorialización de la participación, las narrativas que se produzcan allí deben tomar en consideración no solo las agendas locales existentes, sino, su relación con los que resulten siendo los temas centrales de las conversaciones de la mesa bilateral.

De esto se deriva el reclamo de que la metodología debe ajustarse a los distintos territorios buscando llenar las expectativas de los diversos intereses que se convocan y que esta debe considerar el tema multisectorial generando la mejor disposición para la participación de sectores tradicionalmente renuentes a asistir a foros o a asambleas populares, pero que debidamente orientados lo harían en espacios claramente delimitados y sobre temáticas de su propio interés en un contexto de construcción de paz.

La participación de empresarios y gremios económicos en general; militares retirados y en servicio; fuerzas, movimientos y partidos políticos; medios de comunicación, opositores y académicos, entre otros sectores,  constituyen importantes fuerzas de opinión y decisoras, cuya presencia en los diálogos le dan mayor legitimidad y fortaleza y son parte imprescindible de un autentico dialogo nacional.

Lo anterior convoca una propuesta metodológica que contempla múltiples entradas, distintos escenario, diversidad de culturas y prácticas,  sincronizadas en torno al propósito común de una paz que recoge a su interior las contradictorias y complejas relaciones e intereses que dinamizan el conflicto de manera positiva, atendiendo todas las voces de manera incluyente.

Desde luego esto no posibilita una metodología aséptica como lo señala el jefe de la delegación del gobierno a los diálogos de Quito, es pluralista y contradictoria, lo que NO resulta "cómodo" para los sectores sociales, las comunidades y los territorios es que la participación no sea vinculante y lo producido allí pase por un proceso de arbitraje y escogencia, delimitada por las definiciones que se haga en la mesa bilateral Gobierno-ELN.

las cartas sobre la mesa...

Para Juan Camilo Restrepo y en general para los miembros de la delegación del gobierno. El punto uno de la agenda tiene dos momentos o fases en materia de la participación:

Primero, definir a través de la “participación” una propuesta metodológica sobre lo que debe ser la participación propiamente dicha en el marco del proceso de conversaciones Gobierno-ELN. Para ello se adelantan en el país 20 reuniones en distintas regiones para hacer consultas sobre las metodologías y alcances de la participación y, se realizaran las cuatro audiencias que deben arrojar suficientes insumos para estructurar la propuesta metodológica que adopte la mesa  y su ruta de ejecución.

Segundo. Definida la estrategia metodológica “oficial” poner en marcha el proceso participativo que compromete los puntos dos y tres de la agenda, transformándola en una agenda temática construida socialmente. Para el Jefe de la delegación del gobierno,  la participación no da origen a una mesa social con sus propias agendas, escenarios de conversación y consenso, compromisos y  acuerdos, sino, que está se da en el marco de los acuerdos con el ELN y de las definiciones de la mesa bilateral.

En concreto hay una participación metodológica y,  una participación deliberante y propositiva que es la que termina definiendo las rutas temáticas de las conversaciones bilaterales. El gobierno tiene claro y así lo hace explicito,  que la participación tiene rango constitucional y  que no es un invento de la mesa ni del acuerdo y, que por lo tanto, la participación que emana del Acuerdo con el ELN, no es sustituto de los mecanismos constitucionales de participación los que siguen vigentes.

La delegación del gobierno es del criterio que el proceso de participación concebido como un dialogo multilateral, respetuoso e incluyente,  debe tener tres características. 1. Ser útil. 2. Ser ordenado y, 3. Tener un límite en el tiempo. Y, para el gobierno, esa participación debe ocurrir en el primer semestre del año entrante (2018), pues se considera que el cansancio nacional, sobre el tema paz, debe superarse con prácticas acotadas en el tiempo y que la coyuntura política no posibilita dilaciones de ningún tipo. Comienza a señalarse, de manera explícita, que este proceso se va a dar entre dos gobiernos y que lo que se haga en el primero,  es esencial para que el segundo se sienta comprometido a continuar.

Para la delegación del gobierno, producidos los insumos que genera la participación de la sociedad, las partes abordaran la discusión sobre los mismos y se llegaran a acuerdos que,  en el criterio de esta delegación y seguramente del gobierno en general, solo se firmara con el ELN lo que se tenga la certeza que se puede cumplir.

Algunas observaciones a tener en cuenta.

1.      La primera fase de la participación que define las metodologías, deben ser lo suficientemente clara en la formulación de los criterios y procesos, de tal manera que no se vaya a convertir en un nuevo campo de disputa. La propuesta metodológica,  debe ser tan amplia como para dar cabida a distintas visiones de la participación las que se pueden ordenar en diferentes niveles, escenarios y tiempos no contrapuestos, sino coherentemente complementarios.
2.      Es necesario echar mano de los desarrollos teóricos, epistemológicos y metodológicos existentes al respecto de la participación, y tomar en consideración experiencias del orden internacional y, sobre todo,  nuestras propias experiencias recientes enriquecidas por nuevos enfoques y dinámicas académicas y sociales.
3.      Entender que la participación adquiere en el ELN su propia significación en relación con sus acumulados históricos –sociales y que resulta necesario no desconocer esa situación, sino, por el contrario ayudarla a  re-construir en significados más amplios e incluyentes, que vayan del bloque popular al dialogo nacional amplio e incluyente.
4.      No pensar en un único modelo de participación, sino, desarrollar una propuesta metodológica multinivel, pluralista, incluyente, heterogénea que tome en consideración la diversidad contrapuesta de intereses sin antagonizarlos ni pretender conciliarlos más allá de lo que constituye el interés común en la construcción de una visión compartida de paz.
5.      Independientemente de si es vinculante o no - discusión que hay que agotar en los escenarios decisorios correspondientes-, la participación tiene que tener algún nivel de incidencia en el desarrollo de la vida social, económica, política y cultural de la nación para que resulte motivante para las comunidades e,  igualmente, los distintos y diferenciados niveles de participación no se pueden reducir a la mesa de Quito, sino, que adicionalmente,  y ese es el factor motivante, debe tomar en consideración los problemas territoriales, dar razón de las conflictividades  existentes allí y de las agendas sociales que se adelantan y son objeto de las luchas territoriales. No es equivocado tomar en consideración la necesidad de gestionar el conocimiento existente en las comunidades en relación con las enseñanzas y aprendizajes de sus propios procesos. Esto implica, pensar la participación en el tiempo de las conversaciones, pero igualmente, en el tiempo histórico futuro.
6.      Si bien es importante el trabajo que puede realizar PNUD en materia operativa, en los escenarios de la participación, la experiencia ha demostrado la necesidad de que no sea una sola institución la que se haga cargo de la facilitación de los procesos participativos y de la sistematización de las narrativas. La iglesia y la academia pueden jugar allí un papel determinante.
7.      Desde luego, la participación debe darse en el marco de las mayores seguridades para las comunidades y allí no solo juega un papel determinante la actitud de las partes, las obligaciones constitucionales del Estado y el respeto y la protección de la situación del cese al fuego y las hostilidades, sino, igualmente, los acompañamientos internacionales y las estrategias comunicativas inequívocas y pedagógicas permanentes.
8.      Hay que definir, con absoluta claridad, si la participación es “multitudinaria” o centrada en la “inteligencia social de los acumulados de liderazgo” que representan un auténtico capital social de las dinámicas transformadoras de los territorios. Un  proceso como el que se propone debía inclinarse hacia una participación densa, concentrada en acumulados históricos, liderazgos naturales y fuerzas decisoras que expresen la multiplicidad de intereses que se convocan en el proceso. Cualquiera que sea el camino que siga esa participación la misma debe tomar en consideración las necesidades del tiempo presente, sin dejar de lado, la mediana y larga duración que convocan otras prácticas de participación, igualmente importantes.

El gobierno Nacional y el ELN han dado un primer paso que resulta a todas luces un gran logro: detener temporalmente la confrontación militar, ahora las partes están involucradas en darse una ruta metodológica para que la participación se haga efectiva y la agenda comience a llenarse de la sociedad y sus conflictos, ojala acompañados de mucha imaginación y propuestas para superarlos en el marco de lo que permite el momento histórico por el cual atraviesa el país.

Un fuerte sentimiento de alegría debe llenarnos a todos los que de una u otra manera hemos estado empujando este proceso, porque, por fin ha comenzado a andar… no excepto de múltiples dificultades, como debe ser.


19 de Octubre de 2017                          

miércoles, 4 de octubre de 2017




Cese al fuego bilateral y participación
El primer pasó de los diálogos de paz entre el gobierno colombiano y el Ejército de Liberación Nacional –ELN-

CARLOS MEDINA GALLEGO
Docente – Investigador
Universidad Nacional de Colombia
Centro de Pensamiento y Seguimiento al Proceso de Paz -CPSPP


1.       Sobre el cese al fuego y las hostilidades.

Luego de 18 meses de haberse dado a conocer la agenda de conversaciones entre el gobierno colombiano y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) -marzo de 2016- en la ciudad de Caracas-Venezuela y,  a ocho meses de instalada la mesa pública-Febrero de 2017- en la ciudad de Quito-Ecuador, las partes dan un primer paso al acordar un Cese Bilateral al fuego temporal, establecer criterios para el manejo humanitario del mismo e iniciar la dinámica de participación de la sociedad en el desarrollo de las conversaciones a través de audiencias públicas y virtuales, cuyo propósito será proporcionar insumos para definir la ruta metodológica de la participación de las comunidades y en general de la sociedad colombiana en el desarrollo de los puntos de agenda.

Desde el 1 de Octubre y hasta el 9 de enero de 2018, el ELN, el Gobierno y la Fuerza pública colombiana, con el acompañamiento de la iglesia, la ONU y las comunidades mantendrán las coordinaciones necesarias para que no se produzcan incidentes que puedan entorpecer el desarrollo de los diálogos. Durante este periodo se desarrollaran acciones humanitarias por cada una de las partes que buscan poner fin a los secuestros,  detener los ataques a la infraestructura, la siembra de minas y el reclutamiento de jóvenes, así como,  contener el asesinato de líderes sociales y populares, combatir el fenómeno paramilitar y mejorar la situación de los presos políticos en las cárceles colombianas, entre otras acciones que ambienten la realización de los diálogos.

Dadas las características de este cese bilateral que se da sosteniendo las condiciones de confrontación los niveles de coordinación entre las partes y las alertas tempranas de posibles e indeseados enfrentamientos, como la interferencia de otros grupos armados obligan a manejar con el mayor rigor posible los protocolos y definiciones construidas al respecto por las partes. Ahora los diálogos tienen la responsabilidad de cuidar ese activo fundamental de las conversaciones que es el cese bilateral y avanzar en el desarrollo de los puntos de la agenda, de manera que los logros que se alcancen al respecto obliguen a la prolongación del cese bilateral, de manera permanente hasta que se pueda hacer definitivo, conforme ha mostrado su interés el presidente Juan Manuel Santos.     

El comandante del ELN, Nicolás Rodríguez Bautista, al dar la orden a todas las estructuras de la organización de cumplir cabalmente con el cese bilateral al fuego y detener las hostilidades hace particular referencia al cumplimiento estricto de la palabra empeñada en este acuerdo, que si se quiere, puede considerarse el primer logro alcanzado por la organización en el desarrollo de los diálogos, en razón que fue el ELN quien insistió durante meses, conjuntamente con sectores de la sociedad civil, en demandar al gobierno nacional como prerrequisito de los diálogos y condición necesaria de los mismos el cese bilateral al fuego, el primero en la historia del conflicto armado con esta organización.

2.       Sobre la participación social en los diálogos.

Declarado y en marcha el cese bilateral, ahora la mayor urgencia la constituye definir en las próximas semanas las rutas de participación de la sociedad para que la agenda pueda ser desarrollada dentro del espíritu que guía la misma cuya particularidad se centra en el hecho que es la sociedad la protagonista central de esos diálogos y quien define en la práctica, no solamente las formas de su vinculación y su alcance, sino, adicionalmente la parte sustancial de la agenda en lo referente a la definición temática de los cambios necesarios para la paz.

Lo primero, que resulta inevitable realizar en este ambiente de cero confrontación es la definición de la ruta metodológica de la participación de la sociedad, su naturaleza, sus dinámicas y sus alcances en término de definiciones sustantivas en materia de cambios y transformaciones necesarias para que se hagan explicitas situaciones de mejoramiento de las condiciones sociales, económicas y políticas de la nación que por sí mismas hagan innecesario el uso de las armas en el desarrollo del conflicto colombiano. La mesa ha acordado la realización de dos audiencias públicas presenciales y dos audiencias públicas virtuales, para que las distintas expresiones de la sociedad civil organizada y en general de la sociedad en su conjunto se expresen en torno al problema de la participación que constituye el primer punto de agenda, pero,  que ineludiblemente,  está unido a los puntos dos y tres, que hacen referencia a la democracia para la paz y a los cambios necesarios.

No son pocos los esfuerzos que se han realizado en los últimos meses para pensar y proponer escenarios de participación, por parte de las organizaciones sociales, los movimientos políticos y la academia en escenarios que comprometen los territorios donde con mayor intensidad se ha desarrollado la confrontación y mayor interés tienen para que está llegue a su fin. Vale la pena señalar los esfuerzos realizados por la Redprodepaz y la campaña Paz Completa, con el apoyo del PNUD, que adelantaron entre mayo y agosto de este año, una consulta, en la que participaron de manera directa 756 personas en representación de 228 organizaciones comunitarias y que comprometió una población compuesta por mujeres, jóvenes, campesinos, afros, indígenas, cooperativistas, líderes de procesos urbanos, sindicalistas, ambientalistas, comunidad LGTBI, Iglesias, autoridades locales, centros de promoción al desarrollo, defensores de derechos humanos, programas de desarrollo y paz, académicos, comunicadores, entre otros, en el marco del reconocimiento de la  diversidad social, comunitaria, política e institucional que tiene el país. Las regiones contempladas para este ejercicio fueron Chocó, Arauca, Antioquia, Magdalena Medio, Catatumbo y el Suroccidente colombiano zonas en que el ELN tiene su mayor influencia.

En esos territorios se recogió y se sistematizo un importante material de opiniones que seguramente ha de ser muy útil a las audiencias convocadas por la mesa a partir del 23 de Octubre de presente año.

No es fácil satisfacer las expectativas que al respecto de la participación de la sociedad señala el acuerdo al afirmar que está será en función de iniciativas y propuestas que hagan viable la paz en el curso y contexto del proceso; sobre los temas de la agenda y,  como un ejercicio dinámico y activo, incluyente y pluralista, que permita construir visión común de paz que propicie las transformaciones para la nación y las regiones”, en un contexto de escepticismo creciente del cumplimiento institucional de los acuerdos con las FARC y sin una estrategia de comunicación gubernamental clara y motivante para las poblaciones a las que tradicionalmente se les ha reprimido e incumplido. No obstante, existe una manifiesta voluntad de participación si al menos se cumplen cuatro condiciones que las comunidades consideran esenciales: primero, que se ofrezcan las garantías de seguridad, no estigmatización, ni señalamiento, pero,  sobre todo, no haya retaliaciones y persecuciones posteriores que conduzcan en ningún casos a establecer vínculos inexistentes de los participantes con el ELN y a abrir procesos de judicialización; segundo, que los acuerdos y pactos a los que se llegue, se cumplan al pie de la letra y no se generen expectativas sobre los mismos que terminan incumpliéndose y generando nuevas frustraciones en las comunidades. Tercero. Participar desde los procesos organizativos, las autonomías y agendas con las que se han construidos las luchas y resistencias en los territorios en la demanda de derechos fundamentales y, cuarto, que a los diálogos se convoque a todos los sectores del país, no solamente a las clases subalternas, sino a los sectores empresariales y a las elites nacionales, regionales y locales, así como a la institucionalidad del Estado para que el dialogo sea realmente nacional, sectorial, pluralista y de albergue a los diferentes tipos de intereses.  

 El cese bilateral al fuego y las posibilidades de dar curso al primer punto de la agenda constituyen un importante logro de este proceso que hay que proteger y acompañar.

Octubre, 4 de 2017.   

domingo, 10 de septiembre de 2017



Omaira Montoya Henao



Cuarenta años de su desaparición forzada (1977-2017)

CARLOS MEDINA GALLEGO
Docente-Investigador
Universidad Nacional de Colombia
Centro de Pensamiento y Seguimiento al Proceso de Paz (CPSPP)

Han transcurrido cuarenta años de la desaparición de OMAIRA MONTOYA HENAO, la primera desaparición forzada reconocida en el país, en el marco del conflicto armado al que se busca poner fin actualmente. Omaira, era bacterióloga y formaba parte de las milicias urbanas del Ejército de Liberación Nacional (ELN), una mujer joven que soñó, como muchos de su generación, con cambiar el mundo y construir una sociedad más justa y un mejor Estado, una mujer cargada de sueños y de afectos, de profundo compromiso con los oprimidos y los marginados de Colombia, una mujer enamorada de la vida.

Según las versiones que se construyen a su alrededor había decidido desde muy temprano de su existencia ingresar a la filas del ELN, siguiendo el ejemplo de muchos jóvenes que se fueron tras el ejemplo de Camilo Torres Restrepo, hacia un compromiso en el que colocaron a disposición de la lucha revolucionaria su propia capacidad de sacrificio.    

Omaira Montoya Henao  y Mauricio Trujillo Uribe, su compañero, fueron capturados en Barranquilla el 9 de septiembre de 1977, en el momento en que se desplazaban en un Simca verde en las inmediaciones del aeropuerto “Ernesto Cortizzos” de Barranquilla. Se dice que se les atravesó una camioneta del F2 a las 5:30 de la tarde, y que estuvieron juntos hasta que los separaron en una playa en el municipio de Soledad. Allí se perdió el rastro de Omaira y comenzó el tormento de su familia. A Mauricio Trujillo lo detuvieron, lo torturaron, lo llevaron de un lugar de detención a otro. Lo condenaron en consejo verbal de guerra a 7 años de prisión por el delito de rebelión. Ya en Bogotá, en la cárcel cuando estaba seguro de que su vida no iba a correr peligro, el 23 de septiembre,  denunció la desaparición de Omaira, señalando que el 9 de septiembre los miembros del F2, del Departamento de Policía del Atlántico, en el marco de un operativo conjunto con la II Brigada del Ejército Nacional. Desde entonces Omaira se encuentra desaparecida.  

Un largo proceso de búsquedas judiciales se ha emprendido alrededor del caso Omaira Montoya Henao a quien que se declaró como desaparecida desde la fecha de su captura. a pesar de que la Procuraduría investigó y determinó responsabilidades los oficiales del Ejército Nacional y de la Policía Nacional implicados en la desaparición forzada de Omaira Montoya no sólo contaron con la impunidad con que los cobijó la jurisdicción penal militar y la Procuraduría General de la Nación, sino que todos fueron ascendidos, incluso durante la tramitación de los procesos penal militar y disciplinario , tal y como se confirma en el informe Huellas y rostros de la desaparición forzada, publicado en 2014 por el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH).

Al momento de su desaparición Omaira tenía 30 años y una situación de embarazo de 3 meses. Su detención –desaparición se da en el momento en que los movimientos sociales y populares se preparan para la realización del paro cívico del 14 de septiembre de 1977, contra el gobierno de  Alfonso López Michelsen, quien por esa época enfrentaba a numerosos paros cívicos y protestas.
  
Los empeños de la familia de esta militante del ELN lograron un fallido proceso en la jurisdicción militar. Dos de los implicados en la desaparición, el comandante del departamento de Policía del Atlántico (teniente coronel Ramírez Gómez) y el capitán Álvaro Blanco Noriega fungían como juez de primera instancia y como fiscal militar, respectivamente. La investigación interna de la Policía Nacional concluyó el 4 de noviembre de 1982 y la Procuraduría Delegada para la Policía Nacional concluyó que “la señorita Omaira Montoya Henao sí fue capturada por unidades de la Policía Nacional el 9 de septiembre de 1977 y no se volvió a tener noticia de ella, o sea que desapareció desde esa fecha” esta conclusión involucra la responsabilidad de la policia y las unidades militares que participaron en la captura de Omaira y Mauricio. Aunque se recomendaron algunas destituciones, todo quedó en una sanción de 15 días de salario para el teniente García Osorio. Respecto del teniente coronel Ramírez Gómez, la Procuraduría Delegada declaró prescrita la acción disciplinaria. Igual decisión tomó respecto del subteniente Castañeda Vargas.

La historia judicial del caso de Omaira también desaparece. El 29 de noviembre de 1988, la Dirección Nacional de Instrucción Criminal le solicitó a la Seccional de Instrucción Criminal Atlántico estudiar la posibilidad de “reabrir la investigación penal”. “El 10 de enero de 1989, mediante la Resolución 0010, la Directora Seccional de Instrucción Criminal Atlántico designó al Juez 16 de Instrucción Criminal Ambulante de Barranquilla para que reabriera el caso de Omaira Montoya Henao. Hasta la fecha no se conoce de ningún resultado de esta investigación”, se concluye Huellas y rostros de la desaparición forzada.

En septiembre 1985, la revista Semana entrevistaba al general Nelson Mejía Henao, procurador delegado para las Fuerzas Militares, quien cargado de cinismo aseguraba: “Estamos en una guerra sucia desde hace treinta y cinco años, y hay gente mala, porque éste no es un país de ángeles. Pero estén seguros de que la institución militar no tapa ni esconde abusos o extralimitaciones: si lo hiciera, se acabaría. Cometemos errores, es indudable, pero somos implacables con los culpables: los castigamos”. Ningún castigo en el caso de Omaira, como en tantos otros.

La impunidad ha caminado pareja a la desaparición en Colombia. El último informe del CNMH, Hasta encontrarlos, cifra en, al menos, 2.368 casos de desaparición forzada los relacionados directamente con agentes del Estado en aquellos pocos casos en los que hay un supuesto perpetrador. Otros 222 casos tienen que ver con acciones conjuntas entre paramilitares y agentes del Estado.

Los investigadores aseguran que de esas “2.331 desapariciones forzadas atribuidas a agentes de Estado, 1.472 corresponden a miembros del Ejército Nacional, 653 a miembros de la Policía Nacional, 55 a agentes del DAS, 25 a miembros de la Armada Nacional, 7 a miembros de la Fuerza Aérea, entre otros”. (Notas Tomadas de Colombia Plural)

Es de esperarse que la comisión creada en el marco del acuerdo de paz para la búsqueda de personas detenidas-desaparecidas, comience a dar resultados y las familias de estas personas las encuentren y puedan descansar de la zozobra que significa para ellas este atroz crimen. 

martes, 4 de julio de 2017




CESE BILATERAL AL FUEGO Y LAS HOSTILIDADES
ELN, 53 años de lucha armada (4 de Julio1964-2017)

CARLOS MEDINA GALLEGO
Docente Investigador
Universidad Nacional de Colombia
Centro de Pensamiento y Seguimiento al Proceso de Paz

Un aniversario más del ELN.

El primer foco guerrillero del ELN se conforma en la vereda "La Fortunata" del Municipio de San Vicente de Chucurí, en el departamento de Santander; Allí, confluyen una serie de elementos en los que se confunde lo político, con lo familiar y lo local. Del grupo que inicia la primera marcha,  el 4 Julio de 1964, prácticamente todos pertenecían a la región o eran conocidos en ella.  Eso les permitió sobrevivir durante los primeros meses, pero, además, evitar las infiltraciones que podían producirse al escaparse la información de que un grupo armado se estaba configurando en el área.

Un contexto social e histórico muy específico que se expresaba en los habitantes de la región permitió dar vida al proyecto armado del ELN: La presencia de una base campesina rebelde unida a una experiencia guerrillera acumulada en la Violencia y a unos estrechos lazos de amistad y solidaridad entre familiares y amigos,  se combinaron para que lo que surgió en el ritual de un juramento de jóvenes en Cuba, comenzara a tomar forma en un espacio y tiempo determinados.
Pedro Gordillo era hijo de Santos Gordillo y Teofila Ariza, esta familia llegó a la región hacia 1959, desplazados por la violencia que los había hecho migrar desde los límites de Boyacá y Santander (Güepsa).  El padre de Nicolás Rodríguez les vendió un pedazo de tierra donde comenzaron a levantar su finca; existía entre los Gordillo  y José Ayala una vieja amistad política que los unía desde el tiempo de la lucha entre los dos partidos tradicionales.  Fabio Vásquez Castaño, quien se desempeñó como fundador y primer comandante, llegó a la región en la segunda mitad de 1963, haciéndose pasar por pariente de Pedro Gordillo, fue a través de él y de la Familia Rodríguez Bautista, que comenzó a hacer los contactos y a construir la base campesina para la conformación del grupo que iniciaría la primera  marcha.

Pedro Rodríguez Martínez, traía una largo acumulado de lucha política y cívica; hizo parte del movimiento de los Bolcheviques del Líbano que se levantaron en el 28 y 29, siendo alcalde de San Vicente durante ese período; después del fracaso del levantamiento, él conjuntamente con Rodolfo Flórez, Arturo Meneses, Heliodoro Ochoa (padre), y algunos otros líderes populares se vinculan al Partido Comunista y continúan como dirigentes cívicos de la zona. Respondiendo a la dinámica política que se manifestó en los años siguientes, Pedro Rodríguez estuvo a la cabeza de las luchas que en la región se libraron como consecuencia de la muerte de Gaitán en el 48; por mantener unas relaciones muy cercanas con las experiencias de la guerrilla liberal en Santander, tuvo que abandonar la tierra, fue perseguido, y encarcelado bajo la sindicación de apoyar las guerrillas de Rangel.

Con el tiempo se introdujo en el Partido Comunista la discusión de si había condiciones o no para la lucha armada, muchos de los viejos de la región que habían tenido experiencia con las armas veían con preocupación el desenvolvimiento de la discusión, en la medida en que se alejaba la posibilidad de la lucha armada;  algunos, como en el caso de Pedro Rodríguez se retiraron del Partido  y estuvieron un tiempo andando solos.  Cuando aparece el Movimiento Revolucionario Liberal (MRL), los líderes de la región se entusiasman nuevamente, vieron esa escisión del partido liberal, liderada por Alfonso López Michelsen, como una posibilidad real de dar paso a un proyecto verdaderamente revolucionario. Sin embargo, pronto viene el desengaño y la frustración.  En el momento en que se está produciendo esta situación es que llega Fabio con la propuesta de construir un proyecto armado de corte revolucionario.

Heliodoro Ochoa, hijo, era un muchacho cooptado por la actividad política del padre quien durante más de treinta años había sido participe de las luchas locales en el desarrollo de los movimientos campesinos liberales y comunistas.  Los Ochoa son un contacto importante en la confluencia de la gente del Partido Comunista y los Gaitanistas.  Fabio Vásquez, José Ayala y Víctor Medina Morón,   resultan hombres claves porque conocen la región y los conoce la gente. Así, Ochoa, hijo, desempeña un papel significativo en el establecimiento de contactos, primero a nivel de San Vicente, luego, vinculándose al trabajo político de la actividad urbana,  en Bucaramanga.

Entre el trabajo político que se realiza en San Vicente de Chucurí en la Vereda la Fortunata y el que se desarrolla en las zonas de colonización, a donde están llegando nuevos familiares a las distintas veredas, comienza a estructurarse el grupo que ha de iniciar la primera marcha.

El Grupo se conforma con campesinos de las veredas de Santa Helena del Opón, la Fortunata, la región de Riofuego y Simacota. La mayoría de ellos radicados, como colonos, en el Cerro de los Andes que es donde se instala el primer foco guerrillero.

“Bueno mire, lo que pasa y es que ahí hay un empalme de las dos veredas, esa vereda donde se forma la guerrilla y después la vereda a donde se va a hacer el entrenamiento, una vereda está a seis o siete horas de camino real o en mula; los muchachos de la zona de San Vicente, como ya no hay donde trabajar, porque son zonas ocupadas con cultivos de cacao y café, tiene la expectativa de ir a abrir montaña y a colonizar. En las zonas de colonización se encuentran con gentes de otras veredas, se forman los grupos familiares, y de ellos salen los que van a hacer la primera marcha; así, hay tres muchachos que son de Santa Helena del Opón, pero no de la gente conservadora, sino, de la gente liberal: Salvador Afanador 'Silverio'. Salvador Leal 'Saúl' y Domingo Leal 'Delio' ; hay dos de Simacota que son los González, jefes guerrilleros del área del Galán y Simacota, de las guerrillas que conducía Rafael Rangel, Luis José Solano Sepúlveda, que es quien los contacta, había sido guerrillero, estando jovencito como enlace o estafeta de los tíos de los muchachos que ahora son guerrilleros de este nuevo grupo. Entonces está ese grupo de los tres muchachos de Santa Helena, los dos de Simacota, que luego con Mariela que está haciendo un curso de enfermería, pero dentro del mismo propósito de enguerrillerarse, son seis... el resto de muchachos están en dos veredas, los que recluta José Solano 'Leonardo' en la guerrilla, un muchacho Pedro Rodríguez que es 'Policarpo', Avelino bautista 'Abelardo', Salomón Amado Rojas, Manuel Muñoz 'Miguel', Ciro Silva 'Conrado', Pedro Gordillo 'Parmenio', Hernán Moreno Sánchez 'Pedro David', un muchacho Juan, Jacinto Bermúdez. Bueno y yo" (Nicolás Rodríguez Bautista)
La procedencia política era variada, la mayoría de ellos venían de familias liberales y comunistas de la región, algunos herederos directos de las prácticas de la guerrilla liberal de Rafael Rangel, otros contaban con el ejemplo y las historias de sus padres sobre las luchas campesinas y políticas de los treinta años que antecedieron al surgimiento del grupo, e incluso hubo quienes habían atravesado por la experiencia política del MRL. Establecidos los contactos, organizadas las redes logísticas urbanas y rurales, consolidado el grupo base y definida la zona de operaciones sólo quedaba iniciar la primera marcha.

En los operativos de la primera marcha guerrillera participaron la gente de mayor confianza en la región, el trabajo político había ido generando una disposición de la población para colaborar que fue canalizada hábilmente por el grupo de Fabio. En el comienzo la necesidades logísticas fueron muy sencillas, la alimentación se solucionaba con lo que se producía en la región y con lo que espontáneamente colaboraban los campesinos ; como no existían recursos económicos para comprar cosas que pudieran necesitarse, prácticamente la dotación iba apareciendo por la vía de la solidaridad, los viejos regalaban un par de botas, un machete, una toalla, una camisa, un pantalón o los tiros para los revólveres y las escopetas que lograron conseguirse.

 El 4 de julio de 1964, en un rancho abandonado en la finca de los padres de Pedro Gordillo, a las 8 de la noche, se encontraron los 18 que emprenderían la primera marcha. Después de recibir las instrucciones pertinentes y establecer las contraseñas para el camino, se inicia la marcha con rumbo hacia Noroccidente con el propósito de llegar al cerro de los Andes.

Una mesa construyendo confianza.

53 años después, 4 de Julio de 2017, la organización sigue existiendo y se ha sentado a una mesa de conversaciones de paz, con el gobierno del presidente Juan Manuel Santos,  en la ciudad de Quito-Ecuador, para tratar de sacar adelante un proceso y una agenda nada fácil. No es la primera vez que el ELN está en una mesa de conversaciones, la más reciente fue hace algo más de 10 años, durante la administración del presidente Uribe, en la Habana-Cuba. Han sido treinta años buscando una salida política al conflicto armado que no logra cuajar.

La mesa de Quito ha terminado su segundo ciclo y avanza lentamente en la búsqueda de confianzas y seguridades suficientes para comenzar a dar paso a la participación de la sociedad civil, que es,  por la naturaleza de la agenda,  la que define el sustrato temático de ese proceso. Las dos subcomisiones creadas (Humanitaria y de participación) buscan encontrar rutas lo suficientemente seguras como para que el proceso comience a dar frutos y buenos anuncios al país. Es absolutamente claro que una agenda como la dada a conocer el 30 de Marzo del 2016, en Caracas, tiene dos pre-requisitos que son ineludibles. El primero, definir con claridad las formas y propósitos de la participación de la sociedad en los diálogos, el alcance de sus propuesta y el carácter vinculante o no de las mismas con acuerdos a los que se pueda llegar mediante las conversaciones. Y, segundo, crear unas condiciones favorables para que la participación se pueda dar en forma amplia, con garantías y seguridades suficientes y eso tiene que ver indiscutiblemente con el cese al fuego y las hostilidades.   

Cese al fuego y las Hostilidades

El camino del cese bilateral al fuego, es en medio de dificultades,  relativamente fácil. Se trata en lo esencial de callar los fusiles y llegar a una acuerdo de mutua no agresión. Establecer protocolos de comportamiento en el territorio tanto de las Fuerzas Militares como de la Guerrilla del ELN y crear el monitoreo que sea necesario para que no se produzcan incidentes. Allí la comunidad internacional de países amigos, la oficina de las Naciones Unidas, la Cruz Roja Internacional, y las organizaciones de Derechos Humanos juega un papel fundamental, de veeduría y seguimiento a lo que se acuerde en materia de cese al fuego. 
El cese al fuego implica suspensión de operativos militares y bombardeos por parte de la fuerza pública, delimitación de áreas de operaciones contra otros actores del conflicto, así como, cese  de ataques a la fuerza pública y a la infraestructura nacional definida como objetivo militar por la guerrilla del ELN.  
No resulta tan fácil, el cese a las hostilidades y su monitoreo,  dada la variedad de actores existentes en el conflicto, algunos sobre los cuales no se tiene control, incluso los que hacen parte del orden institucional y operan en connivencia con bandas criminales y grupos paramilitares o por su propia cuenta en encubierto y abiertamente.   
Pero si se logran poner de acuerdo, el cese de las hostilidades convoca la suspensión del secuestro y la tributación extorsiva, por parte de la guerrilla, lo que implica de alguna manera tener que financiarla, para lo cual sería útil, el apoyo de la comunidad internacional, a no ser que el ELN tenga una economía de guerra tan vigorosa que le permita financiarse durante el periodo de cese bilateral del fuego y las hostilidades.  
El cese de hostilidades por parte del Estado Colombiano está unido a las demandas que ha hecho el ELN que no resultan fáciles de cumplir dadas las complejidades del conflicto. 
Primero, avanzar en la desparamilitarización de las Fuerzas Militares, prestando especial atención a los mandos que,  en los territorios,  mantienen relaciones con grupos paramilitares y bandas criminales, operando a través de ellos en las condiciones donde la constitución y las normas se lo impiden.
Segundo, detener la ola de asesinatos que se viene produciendo contra los líderes del movimiento social y popular en forma selectiva y contra los activistas de derechos humanos y de los movimientos politicos, así como las amenazas dirigidas contra estos de manera permanente y sistemática.
Tercero, suspender los empadronamientos poblacionales en los territorios y el control de los abastos e insumos necesarios para la vida y el trabajo de los pobladores y las comunidades, en particular alimentos y medicinas. 
Cuarto, detener la judicialización creciente de líderes sociales, campesinos,  estudiantiles y populares y garantizar y proteger la protesta social legitima. 
Quinto, dar un especial tratamiento humanitario a la población carcelaria y garantizar su derecho a la legítima defensa siguiendo el debido proceso y desmontando los procedimientos ilegales que han dado origen a los falsos judiciales positivos.
La posibilidad de avanzar en el cese al fuego bilateral y a las hostilidades significa crear unas condiciones especiales para que los diálogos puedan darse, la comunidad y la sociedad participe, y la agenda comience a andar en temas sustanciales. Adicionalmente,el cese al fuego y las hostilidades, haría una importante y significativa economía de sangre, entre soldados y guerrilleros, se sustraería del conflicto a la población civil, y se construirían mejores condiciones para que el conjunto del país preste mayor atención a los diálogos, en el entendido que su éxito, seria avanzar hacia una paz completa y hacia el fin definitivo del conflicto armado, lo que no es igual, al fin de la violencia.
Esperemos que la tercera ronda de conversaciones venga cargada de buenas noticias y que al conmemorar los 53 años en conflicto armado, Gobierno y ELN, entiendan el momento histórico y el momento político por el que atraviesa el país, y marchen con convencimiento y decisión hacia un acuerdo de paz definitivo.       


4 de Julio del 2017- 

lunes, 22 de mayo de 2017



LAS NEGOCIACIONES GOBIERNO-ELN
PASADO INMEDIATO, PRESENTE Y FUTURO.

Luis Eduardo Celis Méndez*


INTRODUCCIÓN


Colombia está cerrando el largo alzamiento armado, iniciado en los años 60, el cual hunde sus raíces en la violencia de los años 50, conflicto mal tramitado como pacto de elites y que le dio vuelo a esta larga confrontación, que afortunadamente vamos cerrando, luego de tres décadas de negociaciones, que nos han dado como fruto, la paz de los años 90, y la paz recientemente pactada con las FARC – muy seguramente cuando este texto esté publicado, las FARC, haya dejado el 100% de sus armas y esté en tránsito de conformar su partido o movimiento político- , logros históricos y muy importantes, liderados por el Presidente Juan Manuel Santos, que se la jugó por unas negociaciones, difíciles y concluidas.

Desde el lado de la izquierda quedan pendientes unas negociaciones con el Ejército de Liberación Nacional, negociaciones iniciadas en el año 1991 durante la administración del presidente Cesar Gaviria y mantenidas durante los gobiernos de los Presidentes: Samper, Pastrana, Uribe y ahora con el Presidente Santos.

Este texto, hace un recuento del proceso que gobierno del Presidente Santos y ELN, han mantenido y los tiene en una mesa de negociaciones, recientemente instaladas en Quito y que esperemos tengan una buena dinámica, que les permita pasar el debate presidencial que se avecina y ser concretadas por la nueva administración presidencial, que reciba el respaldo ciudadano, en las elecciones del año entrante.

Este texto, tiene tres grandes derroteros: el pasado reciente, el presente y el futuro.

Como se ha acuñado ya de manera afirmativa, no se podrá hablar de una “PAZ COMPLETA”, si no se logra un acuerdo entre el estado Colombiano y el ELN, guerrilla de vieja data y con una historia política anclada en la desconfianza y el maximalismo, ambos temas a superar en este proceso, nada fácil, pero por supuesto lograble, si hay dinámica de mesa, respaldo político y rigor de las partes enfrentadas por construir un acuerdo.

EL PASADO RECIENTE

LOS INICIOS.

Por la información que se conoce, el primer diálogo entre el gobierno Colombiano y el ELN, se dio en agosto de 2012, en el Palacio de Miraflores en Caracas, por gestiones del Presidente Hugo Chávez.  En ese contacto por parte del gobierno Colombiano participó Frank Pearl y por parte del ELN, Antonio García, en esa reunión, el gobierno Colombiano le propuso al ELN iniciar una fase exploratoria, en secreto, para establecer un proceso de diálogos y negociaciones con una agenda y unos mecanismos para llevarla adelante, con el propósito de poner fin al conflicto armado y la rebelión que esta organización ha mantenido desde el año de 1964.

La respuesta de Antonio García, fue que era un tema que debía ser consultado en el Comando Central y en la Dirección Nacional del ELN, que tomaba nota de la propuesta del gobierno y que darían oportuna respuesta.

De este primer encuentro en agosto a finales del año 2012 no hay información sobre nuevos contactos, los tiempos de consultas en el ELN, llevan meses y muy seguramente en medio de las respectivas consultas, estaba el seguimiento y la expectativa frente al inicio de la fase publica con las FARC, que fue instalada en el mes de octubre en Oslo y las sesiones de trabajo iniciaron en el mes de noviembre en La Habana.

LA PRIMERA CRISIS.

El 18 de enero  del 2013 en el campamento minero “Casa de Barro” en Norosí, en el sur de Bolívar, fueron secuestradas seis personas por guerrilleros del frente Darío Ramírez Castro del ELN, estas personas eras tres colombianos, dos peruanos y el vicepresidente de exploración de Geo Explorer, el canadiense Jernoc Wobert.

El 16 de febrero el ELN liberó en un paraje del departamento de Bolívar a los peruanos Javier Leandro Ochoa y José Antonio Mamani, y los colombianos William Batista, Manuel Zabaleta y Alexis López, todos ellos trabajadores de la minera canadiense Geo Explorer, mantuvo en su poder a Jernoc Wobert.

El ELN argumentó que el ciudadano Canadiense participaba de una operación de despojo a pequeños mineros y que solo el retorno de esta propiedad a ellos posibilitaría su liberación.
El presidente  Juan Manuel Santos, tildó de “inaceptable” que la guerrilla del ELN haya secuestrado al ciudadano Jernoc Wobert y anuncio que se suspendían todos los contactos con ellos, para establecer un proceso de paz y exigió su liberación para retomar los contactos.


En agosto del 2013 en una operación humanitaria integrada por el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), el sacerdote Francisco de Roux –provincial de la Compañía de Jesús en Colombia– y monseñor Darío de Jesús Monsalve, obispo de Cali, quienes se reunieron durante dos horas y media con integrantes del ELN , en un caserío de Montecristo, en límites del sur de Bolívar y Sucre, fue liberado el señor Jernoc Wobert y la delegación del ELN, insistió en su interés en un proceso de diálogos y negociaciones.

Retomar los contactos y las posibilidades de trabajar en una fase exploratoria de manera discreta  llevó de septiembre a diciembre de 2013.


INICIANDO LA FASE EXPLORATORIA.

En enero de 2014 se inicia de manera formal la fase exploratoria entre el gobierno del presidente Juan Manuel Santos y el ELN, el inicio de esta fase implicó la concertación de unos países garantes y acompañantes, más adelante sabríamos con precisión cuales eran.

El país solo sabría de la existencia de esta fase exploratoria en junio de 2014, días antes de la segunda vuelta presidencial, cuando las dos partes dieron a conocer un comunicado, en el que informaban del desarrollo y de lo trabajado, en este comunicado se informaba que estaban construyendo la agenda y el diseño del proceso y que de la agenda harían parte los puntos de participación de la sociedad y víctimas , ya en este comunicado se agradecía la participación de Noruega, Cuba, Chile, Ecuador, Brasil y Venezuela.

Muy seguramente la motivación para sacar este comunicado, fue el duro debate presidencial, luego de la derrota en primera vuelta del Presidente-candidato Santos y la forma en que el tema de paz y salida negociada volvió a copar el debate presidencial del 2014.

Para el anuncio de este comunicado el ELN se apoyó en la plataforma ciudadana Clamor Social por la Paz y en Piedad Córdoba, quienes fueron los encargados de leer el comunicado, de manera simultánea lo hacia el Gobierno.

En el comunicado fechado el 10 de junio y firmado por Frank Pearl y Antonio García, las partes se comprometían a informar de manera periódica de los avances, circunstancia que nunca ocurrió.


ROMPIENDO LA CONFIDENCIALIDAD.

En enero de 2015, Antonio García, jefe de la delegación del ELN, dio una entrevista al diario Argentino Tiempo, en esta entrevista contó temas de  lo avanzado en cuanto agenda, en sus palabras: “Hasta ahora, los puntos que se han ido trabajando y aún faltan concluirse son: 1-Participación de la sociedad. 2-Democracia para la paz. 3-Transformaciones necesarias para la paz (aún sin tratar). 4-Víctimas. 5-Fin del conflicto armado (aún sin tratar). 6-Implementación del acuerdo y refrendación de los mismos”.

En la misma entrevista, informaba sobre la mecánica de trabajo que las dos delegaciones llevaban: “Van cerca de 15 reuniones y tres largos ciclos de intercambio durante un año. Cada ciclo toma, en promedio, dos o tres semanas de trabajo continúo. Las reuniones son citas algo operativas. Son útiles para desatrancar asuntos de la agenda y detalles operativos”.

Al ser preguntado por lo avanzado en estructura de la agenda esta fue su respuesta: “En el primero, participación de la sociedad, el objetivo es que el proceso de paz incida o modifique el curso mismo de la dinámica política que el país conoce y ve.

Del segundo, democracia para la paz, la discusión y definición de qué debe hacerse para darle vida a una democracia plena, real, aspecto que le corresponde asumirlo a la sociedad en pleno. En el tercero, transformaciones necesarias para la paz, los aspectos por transformar los debe identificar la misma gente, tomando en cuenta que la paz no tomará forma y contenido un día después de firmar los acuerdos. Para el cuarto, víctimas, es fundamental superar en conjunto: el desplazamiento y sus causas, verdad, justicia, reparación, no repetición, perdón y no olvido”.

Al preguntársele por la intencionalidad del ELN, con este proceso, esta fue su respuesta: “Establecer una agenda que abra y permita a la sociedad colombiana, por sí misma (nosotros no podemos negociar en su nombre), identificar y definir el país que sueña y que es posible hacer realidad. Un mal acuerdo puede ser más perjudicial que el mismo conflicto que vivimos. Nosotros no tenemos afán de firmar cualquier acuerdo. Pues, dada su trascendencia puede perjudicar al país. Hacer un correcto uso del tiempo en la construcción de una agenda y su diseño para una solución es esencial en cualquier diálogo”.

El tono y las afirmaciones de esta entrevista traslucían que faltaba poco tiempo para concluir la fase exploratoria, la tozuda realidad mostraría otra cosa.
Esta entrevista fue interpretada por el equipo del gobierno como un rompimiento de la confidencialidad y llevaron la respectiva protesta a la siguiente sesión de trabajo.


DIFICULTADES PARA FORMULAR EL TEMA DE LAS ARMAS.

En las jornadas de febrero, marzo, abril de 2015, el ELN se resistió a que quedara en la agenda el tema de “dejación de armas”, argumentaban que no tenían el mandato para que ello quedara así a lo que la delegación del gobierno respondía que “fueran a buscar el mandato”, esta tensión llegó a tal punto que fue filtrada esta tensión a la prensa y se empezó a acuñar la expresión “Al ELN lo está dejando el tren de la Paz”, entonces se ventiló de la manera pública la resistencia del ELN a que quedara la formulación “dejación de armas”, esta filtración fue protestada por el ELN, en la siguiente sesión.

Para el mes de agosto las dos partes habían logrado sortear el tema de las armas, como luego lo sabríamos la formulación construida fue: “en el marco de las nuevas circunstancias generadas por este proceso, se construirá un acuerdo sobre las armas del ELN, para poner fin al conflicto armado”, una expresión larga para decir: dejación de armas.

GANANDO TIEMPO?

¿Por qué estas negociaciones demandaron tanto tiempo?: es algo que pudo ser estrategia de las dos partes, quizás ambos coincidían en que esta mesa no se podía abrir sin tener plenamente concluido el proceso con las FARC; es posible que el gobierno temiera un “sindicato” entre FARC y ELN que hiciera más difíciles las negociaciones o que la dinámica maximalista del ELN, sedujera a las FARC y por parte del ELN, pueden haber calculado que de ningún modo su negociación debía ser opacada por el alto protagonismo alcanzado por la mesa FARC-Gobierno; lo cierto es que se cumplió  la formulación: primero con las FARC y luego con el ELN, desechando la fórmula tan atractiva de un solo proceso en dos mesas.

EL RIFFI-RAFFE POR LA SEDE

En agosto del 2015 todo estaba listo, agenda y protocolos de funcionamiento de la mesa, solo quedaba faltando donde trabajar; el gobierno colombiano proponía Ecuador y el ELN, Venezuela, cada uno tenía sus argumentos e interés,  en medio de una dura tensión durante la jornada de septiembre las partes se fueron sin fecha de próxima reunión; el ELN, argumentaba que la proximidad de las elecciones regionales en octubre en Colombia, ameritaba una pausa y luego hay un “hoyo negro”, en el cual las dos partes entraron en una crisis que imposibilitó los contactos hasta el mes de enero de 2016. Hay todo tipo de versiones sobre esta dificultad, lo cierto es que en estos meses la oposición Venezolana gana mayorías en el Congreso y tensiona la situación política, colocando más dudas sobre la viabilidad de una mesa en Venezuela.

La tensión sobre el lugar de trabajo, se soluciona con la salomónica formula de ni en Ecuador ni en Venezuela, sino una mesa que rote por esos países e incluya a Brasil, Cuba y Chile, así se concluyó en febrero el diseño de agenda y mecanismos de funcionamiento.


LA ILUSION DE CARACAS

El 30 de marzo de 2016, en el Palacio de Miraflores en Caracas, con la presencia del Presidente Nicolás Maduro y la Canciller Delsy Rodríguez, gobierno Colombiano encabezado por Frank Pearl  y ELN, por Antonio García, anunciaron que tenían el: “Acuerdo de diálogos para la paz de Colombia entre el Gobierno Colombiano y el Ejército de Liberación Nacional” , fue un acto sobrio, con la presencia de los facilitadores de Noruega, Cuba, Ecuador, Brasil y Chile, luego de dos años largos se contaba con agenda y el salto a la fase publica, pero la ilusión duro poco, porque el Presidente Santos anunció a los pocos minutos en alocución presidencial el mismo 30 de marzo, que había firmado esta agenda con el ELN, pero que la fase publica no iniciará hasta que el ELN, liberara a las personas secuestradas en su poder.

Con esta exigencia se abrió un pulso político entre Gobierno y el ELN, el cual afirmaba que el tema de secuestro o retenciones como ellos lo denominan era parte de la agenda y no un prerrequisito y que ellos no tenían ningún compromiso frente a esta exigencia y que no permitirían imposiciones unilaterales, que todo debía ser considerado en una mesa de manera bilateral, todo esta tensión se agravó cuando el país se enteró que el exgobernador del Chocó Patrocinio Sánchez en poder del ELN desde el año 2014, fue canjeado por su hermano Odin en abril, allí se personalizo la exigencia de liberación de los secuestrados en la persona de Odin.


LA SEGUNDA ILUSIÓN DE CARACAS

Entre los meses de abril y octubre todo fue tensión entre Gobierno y ELN, con la ayuda de los países garantes se logró un nuevo compromiso firmado en Caracas el 10 de octubre, en el cual el ELN se comprometía a liberar tres personas, entre ellas Odin y dos arroceros de Arauca –ya había liberado a otros tres arroceros y al Exalcalde de Charala, igualmente secuestrado en Arauca-  y el gobierno asumía el compromiso de indultar a dos integrantes del ELN, de acuerdo a la normatividad Colombiana y a nombrar como gestores de paz a los dirigentes Juan Carlos Cuellar y Eduardo Martínez Quiroz, quienes desde la cárcel de Bellavista han sido discretos jugadores de este proceso. El acuerdo incluía instalar la fase pública el 27 de octubre en Quito.

LA DESILUSIÓN DE QUITO

El bello museo de la  casa del pintor  Oswaldo Guayasamin, bautizado  con el  nombre de la Capilla del Hombre estaba listo para recibir a las delegaciones del Gobierno Colombiano y del ELN, para instalar la fase publica, fue el 27 de octubre pasado, la delegación del ELN, encabezada por Pablo Beltrán se hiso presente en Quito, pero la delegación del Gobierno, encabezada por Juan Camilo Restrepo  nunca llego, estuvo lista a  partir desde el aeropuerto militar de Catam, pero el presidente nunca dio la orden y la ceremonia no se pudo realizar, horas antes llamó al Presidente Rafael Correa, le agradeció todo su apoyo y le informó que el gobierno no asistiría.

Lo que paso entre el 10 de octubre cuando se firmó en Caracas la apertura de la fase publica y el 27 del mismo mes, es un misterio, hay dos versiones: que el ELN se comprometió a liberar a Odín Sánchez y la contraria, que no fue un compromiso, el caso es que el presidente  Santos, asumió que si era un compromiso la liberación antes del 27 y se sintió manipulado por el ELN, por eso su decisión de no concurrir a Quito, pese que allí estaban garantes y algunos Cancilleres de los países garantes.

JUAN CAMILO RESTREPO Y PABLO BELTRAN SE TOMAN LA FOTO.

Luego de la frustrada instalación de Quito, las dos partes siguieron buscando un camino, paso todo noviembre y decidieron retomar los contactos en Quito a partir del 10 de enero.
Con mutuas consultas, llegaron a  Quito, trabajaron desde el viernes 13 de enero y se tomaron una foto los dos jefes negociadores, con todos los garantes internacionales y ambas delegaciones empezaron a mandar señales de buenos augurios, todo ello fue concluido con el compromiso de liberar a Odín Sánchez, liberación que se dio el 2 de febrero, indultar los dos integrantes del ELN y nombrar a Juan Carlos Cuellar y Eduardo Martínez Quiroz como gestores, para llegar a la instalación de la fase publica el 7 de febrero.

Estos son los ires y venires de esta larga fase exploratoria de unas negociaciones que nos deben llevar al cierre definitivo de este largo ciclo de rebelión armada, en la que solo falta un acuerdo con el ELN.

EL PRESENTE DE LAS NEGOCIACIONES

El 7 de febrero del presente año, fue instalada la mesa de diálogos y negociaciones entre el Gobierno del Presidente Juan Manuel Santos y el ELN, luego de todas las vicisitudes y contradicciones ya narradas.

Después de ocho semanas terminó la primera ronda pública de diálogos y negociaciones entre el gobierno y el ELN.

Para algunos analistas ha sido una ronda donde las partes han sentado las bases de un entendimiento y nos llaman al optimismo, quizás el balance más positivo lo realizó el maestro Alejo Vargas quien lo presentó de la siguiente forma en su columna del Diario El Colombiano del domingo 9 de abril.

“Las partes, además de ir construyendo un buen ambiente entre las dos delegaciones -importante en estos procesos-, echaron las bases para el buen desarrollo de las conversaciones:

1) definieron criterios conceptuales para orientar el desarrollo de las conversaciones;

2) acordaron los términos de referencia para la labor del grupo de países de apoyo, acompañamiento y cooperación;

3) empezaron a trabajar en dos submesas simultáneas desde el inicio –una sobre participación, otra sobre aspectos humanitarios-;

4) definieron como criterio que las acciones humanitarias tendrán como referente el Derecho Internacional Humanitario y que se llegara al desescalamiento del conflicto con una sucesión de acciones humanitarias sucesivas acordadas, que serían la antesala de un cese bilateral del fuego y hostilidades;

5) avanzaron en delinear una propuesta piloto de desminado humanitario, que precisaran y concretarán en el siguiente ciclo;

6) avanzaron en bosquejar una serie de audiencias –presenciales y virtuales- en las cuales se recogerán insumos de sectores sociales acerca de cómo definir el derrotero y alcance de la participación social”.






Otro análisis, igualmente en tono positivo, fue el que presentó Álvaro Jiménez, coordinador de la Campaña Colombiana contra Minas, en semana.com el 10 de abril:

“El compromiso anunciado por el Gobierno y el ELN: para proteger a la población no combatiente, y a la población civil de los efectos del conflicto armado en el marco de las normas del Derecho Internacional Humanitario DIH, atiende la demanda de comunidades y organizaciones, que reclaman por el riesgo que les significa vivir en territorios en los que se expresa la confrontación armada y es un avance indiscutible hacia el cese de fuegos deseado. El proceso va avanzando y se observa que hay camino”.

 Luego de estos balances positivos, supimos por la voz del ELN que si bien ocho semanas de trabajo dejaban puntos para valorar, las dificultades no eran menores.

El 12 de abril, en una carta pública  dirigida a la Mesa social, la campaña Paz Completa y la Redprodepaz,  organizaciones que habían manifestado su compromiso con el propósito de buscar una participación dentro del proceso.

La carta del ELN traía una revelación de hondo calado expresada así:

“En la mesa de conversaciones hemos estado tratando desde los primeros momentos, el tema de la participación. Pero valga decirlo, al terminar este primer ciclo, no ha salido ningún acuerdo al respecto. Porque el gobierno ha condicionado cualquier avance sobre la participación, a una imposición unilateral sobre el tema de las retenciones, no obstante que este punto está contemplado para acordarse en la submesa sobre "acciones y dinámicas humanitarias".

Esta tensión viene desde el 30 de marzo del 2016, fecha en la que se firmó la agenda de negociaciones y que el presidente Santos se negó a abrir en su fase pública hasta que no fuera liberado Odín Sánchez.

La exigencia de la suspensión de la repudiada práctica del secuestro no ha sido fácil lograr. El ELN se ha resistido a valorar de manera unilateral un compromiso de no secuestro. Algo que contradice la defensa pública de esta violación al Derecho Internacional Humanitario.

La postura de negarse a un compromiso unilateral que ha defendido el ELN corresponde a un formato de negociación establecido donde han sido reiterativos en que sí están dispuestos a llegar a acuerdos y cumplirlos, pero solo en el marco de una bilateralidad.

Ellos han dicho que el ELN “no acepta imposiciones y éstas solo alimentan desconfianzas no solo por nuestra parte sino por todos aquellos que en Colombia se la juegan por una paz sin imposiciones con transparencia, por la democracia, la justicia, equidad social y la soberanía”.

Esta última afirmación es tomada de un pronunciamiento montado en su página web el lunes 17 de abril, pronunciamiento en el que igualmente dan las razones por la cuales practican el secuestro:

“como rebeldes nos sentimos con el derecho de financiar nuestras actividades revolucionarias y parte de ellas se seguirán haciendo con la tributación de quienes han amasado sus capitales, explotando al pueblo y en muchos casos recurriendo a prácticas ilegales como la corrupción (la estafa, el robo al erario público), el narcotráfico, etc”.

Frente a esa carta, la delegación del Gobierno respondió:

“Esperamos que el ELN sea consecuente y congruente con el solemne compromiso que ha adquirido al suscribir el citado marco referencial, dé la discusión sobre el secuestro en la mesa de conversaciones y allí diga si respalda el secuestro, porque lo considera útil políticamente, económicamente o, simplemente, una pretendida herramienta de negociación, o si lo rechaza y, por tanto, no lo practicará más”.

En medio de este debate público, la voz optimista del Maestro Alejo Vargas les hizo un llamado a las partes: “recomendación respetuosa a delegaciones de Paz del Gobierno y ELN, en lo posible no trasladar sus debates a las redes sociales, eso no ayuda”.

Sobre este llamado a no ventilar en público las dificultades de la mesa, Juan Camilo Restrepo, el Jefe del equipo negociador del Gobierno, puso en su cuenta de Twitter el siguiente mensaje: “No es bueno negociar por micrófonos; pero en caso de que el ELN insista en hacerlo al menos debe armonizar el lenguaje y el tono del mensaje”, esto último en referencia a una serie de Twitter de Ranpal donde arremete con virulencia contra todo aquel que levante una crítica al ELN.

En medio de un debate abierto, el ELN en un comunicado de su delegación negociadora dijo: “El ELN está abierto a tratar, acordar e implementar acciones, sobe todos los temas de la agenda y en especial los del subpunto 5f: “dinámicas y acciones humanitarias”. Reiteramos nuestra decisión y compromiso con el proceso de paz”.

El Gobierno reclama del ELN abandono del secuestro y el ELN le responde al gobierno que: “la Delegación del gobierno ha hecho pública su propia interpretación de las implicaciones de este acuerdo, aludiendo sólo a una de las varias afecciones del conflicto y eludiendo a su vez, temas tan delicados para el DIH, como el asesinato de líderes sociales”.

Tal y como está la situación, ambas partes deben tratar de alejarse del debate mediático, volver a Quito el 3 de mayo, retomar los diálogos y las negociaciones sobre los puntos de participación y “dinámicas y acciones humanitarias” y sacar acuerdo en estos dos puntos. Estos son los motores reales y necesarios para que esta mesa ande –difícil- pero lograble.


LA PERSPECTIVA DE FUTURO DE LA MESA GOBIERNO-ELN


Con un proceso abierto entre Gobierno Colombiano y ELN, podemos enrutarnos, como sociedad y estado, al cierre definitivo del conflicto armado, aspiración trabajada por décadas, que tiene como sus más importantes referentes, la paz de los años 90, que lideró el M-19 y que tiene en la constitución del 91 su referente político principal y ahora con este acuerdo logrado con las FARC y todo lo que ha suscitado de movilización y respaldo ciudadano, podemos afirmar que la paz política ha logrado instalarse como mandato ciudadano y que para que esa paz política tenga plena vigencia, se requiere la construcción de un acuerdo entre el gobierno del Presidente Juan Manuel Santos y el ELN.

Una negociación tan difícil de tramitar, por el referente de tiempos ya mencionado, nos tiene que interpelar y ubicar en la complejidad de este proceso, que para nada ha sido ni va a ser fácil, como no fue ni ha sido fácil el proceso adelantado entre gobierno y FARC.

Con una mesa instalada, podemos proponer iniciativas de participación social, que logren concretar las transformaciones sociales, políticas y económicas, como se lo ha propuesto el ELN y que en una sociedad con tantas y profundas inequidades y una historia de exclusiones y autoritarismos, son pertinentes y posibles de precisar y emprender, la sociedad Colombiana debe y puede cambiar y esta negociación es una posibilidad de dinamizar un cambio positivo en una democracia precaria.

Solo podrá avanzar la negociación si Gobierno y ELN, flexibilizan sus posturas y buscan un campo común para concretar cuáles son las transformaciones que hay que emprender, tema delicado, pero absolutamente posible de establecer, por la historia de  una Colombia que debe aceptar y reconocer que son muchas las regiones y comunidades excluidas de una vida digna.

Es la hora de la participación efectiva y eficiente y es el primer punto que deberá resolver la mesa y una pluralidad social, gremial y política debemos comunicarle a las dos partes: Gobierno y ELN, cuales son las iniciativas y mecanismos agiles y efectivos de participación, se llegó la hora de jugar el partido de los diálogos y negociaciones y para que este partido avance se requieren de propuestas concretas y capacidad de escuchar y concertar entre una diversidad social y política, que podemos encontrar un campo común, eso es perfectamente lograble.

El gobierno, que a su interior tiene sus dudas sobre la viabilidad de esta negociación, que algunos ven como etérea y difícil de concretar, negociación en la que afortunadamente ha perseverado el Presidente Juan Manuel Santos y llegado el momento de la fase pública, es hora de ajustes y propuestas,  los ajustes deben ir por el lado de armonizar su equipo negociador en buena hora liderado por Juan Camilo Restrepo y las propuestas que el gobierno está dispuesto a negociar están por verse, en el sentido de que el gobierno debe igualmente colocar sus apuestas en temas y regiones que ayuden al avance de este proceso.

Cerrar el conflicto armado, hasta el final, fue marcada por la lógica de acuerdos incrementales, no fue posible un cierre global, ni en los años 90 ni ahora, esto significa que iniciamos la implementación del acuerdo con las FARC y tenemos una mesa abierta con el ELN, será una paz política que tendrá dos ritmos, la implementación del acuerdo pactado con las FARC, en medio de un proceso de concertación con el ELN, por supuesto habrá que generar las articulaciones y las sinergias necesarias, de hecho el acuerdo firmado entre gobierno y ELN, así lo establece de forma expresa.

El tiempo es una variable que juega duramente en esta negociación, se requiere tiempo para que las propuestas de participación se desarrollen, se requiere tiempo para establecer las transformaciones que hagan posible un acuerdo y todo esto será difícil de lograr en el tiempo que le queda al Presidente Juan Manuel Santos, lo deseable es que las dos partes trabajen de manera rigurosa y le den dinámica a un proceso con amplia y efectiva participación y ya veremos hasta donde llegamos y como se mueve esta mesa en un debate presidencial que se abrirá de manera expresa el próximo semestre.

Este proceso que despega en Quito en pocos días es como un avión que parte con pocos pasajeros a bordo, ambas partes nos han dicho que a esa nave se monten más actores sociales, políticos y de la economía, eso está por verse y es una nave sin destino muy definido y que no tiene pista de aterrizaje, eso es lo que las dos partes, con la pluralidad social que estamos involucrados y la que está por involucrar, debemos construirle, un rumbo y una pista de aterrizaje, tarea dura y lograble.

Este proceso ha logrado mantenerse por el trabajo y aporte de la comunidad internacional, gratitud con: Brasil, Ecuador, Cuba, Chile, Noruega y Venezuela.

Las negociaciones entre el gobierno Colombiano y el ELN, han contado con muchos tropiezos y dificultades entre dos actores con lógicas muy encontradas que por más de medio siglo han buscado eliminarse mutuamente.

Decir que estas negociaciones son y serán difícil es un lugar común, la pregunta que me formulo es como avanzar en la construcción de un acuerdo negociado que permita el tránsito a la acción política sin armas, de una organización con tantas desconfianzas y apuestas maximalistas, que hacen difícil encontrar puntos de concertación, si no se va con los ojos bien abiertos y una amplia disposición a transitar un camino difícil y con resultados inciertos, ante un panorama tan complejo como lo es la Colombia que se niega a tomar un curso de civilidad y plenas garantías para la acción política sin armas, antidemocracia en la cual el ELN refuerza su lógica de distancias, ante este orden.

Los que estamos convencidos de que el alzamiento armado hay que cerrarlo, por inviable, contraproducente y reforzador de las lógicas autoritarias y excluyentes, estamos en el deber de presentar alternativas, que hagan viable y exitosa esta mesa, gran reto para una paz completa.

Nunca la participación social y ciudadana está de más.

Las dos partes, gobierno y ELN han concertado que habrá participación en este proceso, es un buen mensaje y un anclaje a una dinámica que puede llevar a buen puerto estas negociaciones. Participación es un titular importante que hay que llenar de contenidos, las dos partes deben diseñar el proceso de participación, que incluye, los procesos, las garantías, los tiempos y el tramite que darán a un proceso de participación que lleve imaginación, propuestas y referentes, para que Gobierno y ELN, se nutran de una riqueza social, comunitaria e institucional que desde una diversidad de experiencias pueda llevar energías y fuerza para encontrar caminos viables para la concertación.

El primer punto que están trabajando Gobierno y ELN es cuál es la apuesta de participación que le van a proponer a la sociedad colombiana: allí hay mucha tela de donde cortar. Regiones, procesos sociales, autoridades locales, regionales y nacionales, universidades, gremios, iglesias, en fin, la enorme diversidad social y comunitaria podemos concurrir a un ejercicio de participación que proponga como avanzar en procesos y contenidos para esta mesa.

Al gobierno le preocupa quienes y de qué forma se va a dar esta participación, pero hay un mundo de posibilidades, sensatas y aterrizadas que pueden viabilizar un proceso de participación, que promueva formulas y propuestas concretas, desde regiones y sectores, para llevar adelante esta mesa.

Mejor dialogar sin tiros ni agresiones.

Por supuesto que es mejor la abundancia que la escases, por supuesto que es mejor andar abrigado en medio de la tormenta y por supuesto que es mejor dialogar y negociar sin tiros ni agresiones, esto se puede lograr, dura tarea pero lograble.

Si hay voluntad de las dos partes se puede establecer un conjunto de medidas humanitarias, allí hay una amplia experiencia en Colombia y allí igualmente el mundo social y de derechos humanos podemos y debemos presentar propuestas, para que las dos partes las consideren en acuerdos especiales humanitarios, tema en que el ELN es pionero desde los años 80, cuando promovió la plena incorporación de la normatividad humanitaria de los convenios de Ginebra en la legislación colombiana. Es un imperativo ético y político, bajarle el volumen a la violencia y a las agresiones de todo tipo, que tanto ELN como Gobierno, despliegan en la geografía del conflicto, esto puede igualmente llevarnos a pactar un cese bilateral de fuegos y hostilidades, tema delicado, difícil, pero posible de concertar.

Para que dialogar en medio de los tiros, es mejor el dialogo en un ambiente distensionado.

Hay temas para transformar, muchos e importantes.

Un acuerdo de paz es para pactar transformaciones, garantías, nuevas formas de relacionarnos y llevar la vida en sociedad, de ahí, que sea plenamente posible encontrar un conjunto de temas sobre los cuales centrar la atención y el trabajo de diseño de nuevas realidades, a partir de nuevos diseños políticos, institucionales y normativos, por supuesto con participación social y ciudadana.

Si a mí me preguntan por los temas prioritarios a considerar, yo arriesgo tres: ordenamiento del territorio, con toda la complejidad que conlleva, política minero-energética y políticas para la equidad, todos ellos vistos de manera prioritaria desde los territorios donde la exclusión ha sido mayor y la guerra adelantada por el ELN, ha tenido su asiento, a saber: Arauca, Catatumbo, Sur de Bolívar y Magdalena Medio, Chocó, Cauca y Nariño, cruzar temas con territorios, nos puede llevar a los contenidos centrales de las transformaciones que hagan viable un acuerdo de paz.

La gran marcha inició con el primer paso.

La tarea es grande, las desconfianzas son enormes y las lógicas muy encontradas, pero ya con una mesa abierta, con una necesidad nacional de avanzar en un acuerdo entre el Estado Colombiano y el ELN, con una expectativa de participación social y ciudadana y un amplio acompañamiento de la comunidad internacional, el cual siempre habrá que agradecer, lo que corresponde es trabajar y darle ritmo a esta mesa, la tarea es grande y si esta mesa toma ritmo y va sentando las bases y avanza en contenidos, ya veremos hasta donde llegamos, en una circunstancia de un gobierno, como el del presidente Juan Manuel Santos que está en su recta final, el tiempo es escaso, pero si avanzamos, podremos valorar como llevar esta mesa al debate presidencial y a la nueva administración que rija los destinos de Colombia.

De manera telegráfica, estos son los temas que considero hacen muy difícil, la negociación que desarrollan Gobierno y el ELN, lo cual no quiere decir que esta negociación no sea posible, por supuesto que sí, lo que pasa es que al ser tan compleja requiere pensar y superar los retos que implica.

 Primera dificultad: Las formulaciones con las cuales las dos partes inician la negociación. De parte del ELN, hay compromiso e interés en la solución negociada, pero de manera simultánea no ha desistido de su proyecto estratégico de "Resistencia armada", las razones, por la cual siguen afincados en su formulación de resistencia armada, -luego que desistieron de su proyecto estratégico de poder armado, decisión tomada luego de su debilitamiento entre 1994-2002-  son múltiples: convicción ideológica, desconfianza profunda  con el compromiso de cumplimiento de lo pactado y por supuesto, sectores y personas que se sienten cómodas y se lucran en "La resistencia armada", este conjunto de razones, son las que hay que superar en un proceso de negociaciones.

De parte del Gobierno, la pregunta es si tiene una propuesta para adelantar una negociación con el ELN, esto es un tema que no conocemos, lo que si sabemos es que el Gobierno, valora a su interior, las dudas y la complejidad del ELN, para avanzar y eso está bien, claridad en la situación de la contraparte, pero es insuficiente, se requiere igualmente propuesta desde el lado del gobierno.


 Segunda dificultad: La cantidad y calidad de la participación. El ELN ha insistido en su tesis de participación social, para desde esta participación promover los diálogos y negociaciones, la dificultad es involucrar actores con poder y con protagonismo, que vayan más allá del "pequeño" mundo social y político que siempre hemos insistido en estas negociaciones, ese mundo con mucha tradición, es insuficiente para realmente adelantar unas negociaciones, me refiero a la izquierda y las dinámicas de lo que podemos llamar el movimiento de paz, junto al mundo social "Camilista", esto hay que trascenderlo, con otros actores, el tema es que esos actores de gremios económicos, sociales y políticos solo van a participar si se les invita y explica por qué la importancia de que se involucren en este proceso y eso solo lo puede hacer el gobierno y la pregunta es si el gobierno tiene interés en ello.

La tercera gran dificultad, es que hay un planteamiento de "transformaciones para la paz", lo cual implica concretarlas, cuales son las transformaciones que hay que pactar y de manera esquemática el ELN, quiere muchas y el Gobierno pocas, entre estas lógicas e intereses hay que construir un "campo común", lo cual no es fácil.

Cuarta dificultad: El tiempo. Considero que aquí igualmente chocan las lógicas, para el ELN, el tema es pactar con las "Élites oligárquicas" y desde ese planteamiento no tiene mayor preocupación por el factor tiempo y en la larga fase exploratoria quedó claro que no tiene interés en "correr", del otro lado el Presidente Santos tiene un tiempo finito, por lo cual considero que el tiempo efectivo que tenemos para adelantar la negociación son 18 meses, contados desde mayo hasta noviembre del 2017, lo cual considero que es un tiempo limitado para concretar la negociación. Esto coloca una tensión adicional y coloca esta negociación en el debate presidencial del 2018 y sus posibilidades de continuidad, supeditadas a lo avanzado y a las valoraciones que tenga el Presidente elegido.


Quinta dificultad: Negociaciones en un ambiente distensionado o en la continuidad del conflicto, sobre todo ahora que vamos a cese bilateral con las FARC y cierre de estas negociaciones en los próximos meses, lo cual implica, si se puede distensionar entre gobierno y ELN, dese mi punto de vista, lo mejor en distensión, desde ahora, lo cual implica que el ELN suspenda secuestro y libere secuestrados y Gobierno acceda a pactar cese bilateral, con todo lo que ello implica.


Remate: Gobierno y ELN tienen el reto de llevar adelante estas negociaciones y a los convencidos de que hay que lograr un acuerdo para que el ELN se transforme en una fuerza civil que siga luchando por sus ideas y convicciones sin violencia y garantías nos corresponde promover la participación social y ciudadana, que es la energía que harán posible un acuerdo.


Luis Eduardo Celis es sociólogo de la Universidad Nacional, se ha concentrado en los últimos veinte años en el análisis del conflicto armado y sus perspectivas de superación. Ha sido asesor de la Corporación Nuevo Arco Iris, la Fundación Paz y Reconciliación y en la actualidad es asesor de la REDPRODEPAZ. Escribe en EL ESPECTADOR, lasillavacia.com y las2orillas.co